Twitter obliga a Musk a revelar su jugada de comprarla por 44.000 millones de dólares

Twitter obliga a Musk a revelar su jugada
El hombre más rico del planeta ha sido llevado a los tribunales por la red social, la empresa que quiso comprar en abril mediante una oferta hostil por 44.000 millones de dólares
Elon Musk, en un evento en Alemania en marzo.
Elon Musk, en un evento en Alemania en marzo.POOL (VIA REUTERS)
Cuando Elon Musk tenía 29 años, un gran tráiler llegó a la puerta de su casa en Silicon Valley. Dentro de la caja había uno de los 62 McLaren F1 que se habían fabricado en el mundo. El empresario había ganado un año antes, en 1998, 400 millones de dólares vendiendo un programa que había diseñado. Gastó uno de esos millones en el veloz automóvil capaz de alcanzar 300 kilómetros por hora. “Mi miedo es que nos convirtamos en unos niños mimados que pierden la capacidad de apreciar las cosas y la perspectiva”, confesaba Justine Wilson, la entonces prometida del empresario, a las cámaras de la CNN que capturaban la llegada del coche. El McLaren no vería sumar ni 20.000 kilómetros en el odómetro. Musk lo destrozó en una carretera en el año 2000 con Peter Thiel como copiloto. El cofundador de PayPal enfureció cuando supo que Musk no había asegurado su auto.
22 años después, Elon Musk se prepara nuevamente para una gran colisión. El hombre más rico del planeta ha sido llevado a los tribunales por Twitter, la empresa que quiso comprar en abril mediante una oferta hostil por 44.000 millones de dólares. Tres meses después, el empresario cambió de opinión argumentando que la tecnológica no había cumplido con sus exigencias del acuerdo original y que le había mentido sobre la cifra de usuarios falsos de la plataforma. La afirmación es disputada por la compañía de San Francisco, que busca forzar un desenlace a esta historia en un tribunal especial que dirime diferencias corporativas en Delaware.

 

“La estrategia de salida de Musk es hipócrita”, dice la demanda presentada el martes. Twitter no buscaba comprador cuando el magnate entró a la empresa como un caballo de Troya. Después de comenzar a comprar acciones desde enero, anunció el 4 de abril que se había hecho con el 9,2% de la empresa. Diez días después informó públicamente que había puesto sobre la mesa una oferta de compra de 54,20 dólares por acción. Esta puso patas arriba el mundo de los negocios. En lugar de dejar que las cosas se asentaran, Musk las siguió revolviendo. En las semanas siguientes publicaría en la propia red social 16 comentarios despreciando a la empresa con la que intentaba hacerse, sus directivos y empleados.

 

“Musk ha mostrado desdén a una empresa que uno esperaría debería proteger si es que quiere convertirse en su timón. Desde que firmó el acuerdo de fusión, Musk ha desdeñado repetidamente a Twitter y el pacto, creando riesgos de negocios para Twitter y una presión a la baja en el precio de las acciones”, indica el texto de la corte. Los títulos de la tecnológica han caído un 1,5% esta semana.

 

Si Musk comunicaba en público su proceso con bromas y memes. En privado, en cambio, comenzaba a moldear a la empresa según su visión. El 28 de abril envió un mensaje de texto al consejo diciendo que una de sus “mayores preocupaciones” era el número de empleados y los gastos de la compañía. A principios de mayo, tras reunirse con directivos, se quejó nuevamente del número de empleados y pidió a la cúpula pensar dónde podrían hacerse recortes. Twitter anunció en mayo que pausaba nuevas contrataciones y a inicios de julio despidió al 30% del equipo encargado de reclutar nuevos tweeps, como se llaman entre ellos los empleados de la red social.

 

“Delaware no admite el remordimiento del comprador”
Los expertos en la Bolsa creen que vienen mejores días para las acciones de Twitter. La confianza se centra en que los analistas consideran que son escasas las posibilidades de que Musk salga victorioso en el juicio. “Delaware nunca admite el remordimiento del comprador. Debe haber algo fraudulento o que haya existido una mala conducta de parte del vendedor para que le den la razón”, considera Charles Elson, un profesor retirado de la Universidad de Delaware, experto en asuntos corporativos y legales.
Un hombre camina frente a las oficinas centrales de Twitter en San Francisco.Un hombre camina frente a las oficinas centrales de Twitter en San Francisco.AMY OSBORNE (AFP)
Después de que el acuerdo haya sido negociado a la vista de todo el mundo, llega ahora al Tribunal de Equidad de Delaware, una corte especial del segundo Estado más pequeño de Estados Unidos. A pesar de su tamaño, y con solo un millón de habitantes, la región alberga la mayoría de las empresas del índice 500 de la revista Fortune gracias a su laxo régimen tributario. El 45% del PIB de Delaware se compone de ingresos por servicios financieros y ganancias por la incorporación de empresas.

 

La primera audiencia se llevará a cabo el martes en la ciudad de Wilmington. Ese día, la jueza Kathaleen McCormick escuchará la petición de Twitter para acelerar el proceso y obtener una resolución con un juicio de cuatro días que se llevaría a cabo en septiembre. “Mi impresión es que todos quieren pasar página. Especialmente Twitter, porque durante el juicio puede desvelarse información bochornosa para ellos”, indica Elson. Las partes pueden llegar a un acuerdo durante el juicio y no se descarta que durante el litigio Musk haga una nueva oferta de adquisición con un precio menor al original.

 

Musk ya ha movido ficha. Este viernes su equipo legal ha presentado una moción ante el tribunal para meter freno a la prisa que tiene Twitter por tener un proceso expedito. “Es un retraso táctico… Su repentina solicitud para aumentar la velocidad después de arrastrar los pies durante dos meses y ofuscar es una estrategia para refugiar la verdad sobre las cuentas de spam por tiempo suficiente para obligarnos a cerrar el trato”, asegura el magnate en respuesta a la demanda. En un meme reciente, que lo muestra partiéndose de risa, Musk muestra sus ganas de exponer durante el juicio los datos más sensibles de Twitter. La operación tiene como fecha tentativa para concluir el 24 de octubre.

 

El magnate argumenta ante la corte que durante el proceso saldrá a la luz la verdad que dice tener. “Desde que se firmó el acuerdo han sido revelados nuevos hechos que ponen en duda las afirmaciones de Twitter ante la SEC (el regulador) de que menos del 5% de sus cuentas son falsas o spam”, afirma Musk, quien dice haber quedado asombrado al saber que trabajadores de Twitter realizan una prueba aleatoria de 100 cuentas por día, “menos del 0.00005% de los usuarios diarios”.
El empresario se ha quejado de que no se utilice inteligencia artificial en el proceso ni análisis con máquinas.
En Delaware creen que el espectáculo de Musk chocará en seco con la jueza McCormik, quien preside la corte desde 2021. A pesar de su estilo amigable y de formas suaves, su reputación es la de una jurista que no permite excesos en la corte.
Prefiere el respeto entre los litigantes y mantener intacta la reputación de una institución fundada en 1792. El año pasado, la togada rechazó los argumentos con los que la firma de capital privado Kohlberg & Co intentaba meter marcha atrás a la compra de una empresa de decoración de pasteles por 550 millones de dólares por supuestos problemas financieros. Al anunciar su decisión, la jueza comunicó la importancia de dar “certeza a los tratos”.
¿Qué pasa si el siempre impredecible Elon Musk pierde, es obligado a comprar Twitter y se niega? Esta es la pregunta que más se ha repetido en los últimos días. “El Tribunal de Equidad nunca ha mandado a nadie a prisión”, explica Elson, quien añade que el empresario puede apelar el fallo, pero el recurso quedaría en Delaware y sería difícil de revertir.
En 2008, por ejemplo, se iban a fusionar la fabricante de productos químicos y plásticos Huntsman con una de sus competidoras, Hexion. La operación fracasó y las partes pactaron un arreglo por 1.000 millones de dólares.

 

Algunos analistas creen que Musk ganará incluso perdiendo. En el peor de los escenarios, el magnate abandonará la batalla sin la tecnológica y con 1.000 millones de dólares menos, una penalización que podría pagar si la jueza le permite escapar. “Uno de los problemas que ha tenido en el pasado es la extrema diversificación en todo tipo de modelos de negocios, desde la industria espacial a la de la investigación del cerebro.
Puede estar pensado que la penalización es su mejor vía”, considera Paco Bree, profesor de la escuela de negocios de Deusto y asesor empresarial. Quizá Musk puede quitarse un peso de encima con forma de pájaro azul.
Luis Pablo Beauregard