TONY CALATAYUD; PARA CUBA QUE SUFRE LA PRIMERA PALABRA.

Hundida en el pozo de la miseria más absoluta, metida en los oscuros callejones de la más bárbara opresión política, víctima de una magistral y genocida conspiración totalitaria que apunta no sólo al cuerpo sino al espíritu mismo del cubano, a las raíces mismas de nuestro sentido de vida y nación, aún asi, al pueblo de Cuba le toca, como cruz y como privilegio, zafarse de arriba las oprobiosas cadenas de la tiranía, el yugo insoportable y ensangrentado del Comunismo y conquistar su lugar en el concierto de las naciones libres y los países democráticos.

 

La búsqueda de la libertad, la dignidad, la prosperidad y la felicidad es algo afín a todos los seres humanos, los cubanos incluidos.

 

Los que tenemos la suerte de vivir en libertad, tenemos una doble responsabilidad, un compromiso impostergable e histórico.

 

Estamos obligados a caminar la milla extra, a afinar la puntería, a enseriar el discurso, la acción y la prédica. A empoderarnos.

 

A vestir de largo y de gala nuestra lucha de liberación, nuestra guerra contra los demonios.
A respetarnos para que nos respeten.

 

A romper muros y paradigmas, a deshacer maleficios, a abrir puertas y conquistar corazones.
Dejar atrás las ambiciones personales, las aspiraciones bastardas, las pequeñeces que nos frenan, nos separan y nos disminuyen.

 

Esta es una lucha de titanes y no de patanes. De gigantes y no de enanos.

 

La grandeza y la pureza de esta cruzada de libertad nos obliga a vestir de largo y de gala esta batalla histórica del Bien contra el Mal, de la luz contra las sombras, de la libertad contra la tiranía y la servidumbre humana.

 

Estamos obligados a concluir la tarea ciclopea que nos ha tocado realizar y encabezar en medio de este callejón sin salida, de este mundo al revés e indolente, de esta tormenta perfecta.

 

Seamos ese pueblo grande y digno que parió a hombres y mujeres de la talla viril y la grandeza patriótica de un Varela y un Heredia, un Céspedes y un Agramonte, un Marti y un Maceo, una Mariana Grajales y una Martha Abreu.

 

Al estar iniciándose este año tan importante, este 2024, demos un paso al frente, firmemos un pacto patriótico y unamos voluntades nacionales e internacionales, creando un aparato representativo y común que pueda hablar y actuar a nombre de la cubanía toda, de la Cuba profunda y del Exilio, en la búsqueda y conquista de un futuro de libertades plenas y derechos inalienables para todos los cubanos.

 

Una Cuba para los Cubanos, independiente y soberana, unitaria e inclusiva, solidaria y participativa, representativa y cristiana, democrática y republicana.

 

Sin injerencias extranjeras ni dictaduras internas.

 

En vez de un país de proletarios, una nación de propietarios. He dicho.

 

 

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