Hundida en el pozo de la miseria más absoluta, metida en los oscuros callejones de la más bárbara opresión política, víctima de una magistral y genocida conspiración totalitaria que apunta no sólo al cuerpo sino al espíritu mismo del cubano, a las raíces mismas de nuestro sentido de vida y nación, aún asi, al pueblo de Cuba le toca, como cruz y como privilegio, zafarse de arriba las oprobiosas cadenas de la tiranía, el yugo insoportable y ensangrentado del Comunismo y conquistar su lugar en el concierto de las naciones libres y los países democráticos.
La búsqueda de la libertad, la dignidad, la prosperidad y la felicidad es algo afín a todos los seres humanos, los cubanos incluidos.
Los que tenemos la suerte de vivir en libertad, tenemos una doble responsabilidad, un compromiso impostergable e histórico.
Estamos obligados a caminar la milla extra, a afinar la puntería, a enseriar el discurso, la acción y la prédica. A empoderarnos.
A vestir de largo y de gala nuestra lucha de liberación, nuestra guerra contra los demonios.
A respetarnos para que nos respeten.
A romper muros y paradigmas, a deshacer maleficios, a abrir puertas y conquistar corazones.
Dejar atrás las ambiciones personales, las aspiraciones bastardas, las pequeñeces que nos frenan, nos separan y nos disminuyen.
Esta es una lucha de titanes y no de patanes. De gigantes y no de enanos.
La grandeza y la pureza de esta cruzada de libertad nos obliga a vestir de largo y de gala esta batalla histórica del Bien contra el Mal, de la luz contra las sombras, de la libertad contra la tiranía y la servidumbre humana.
Estamos obligados a concluir la tarea ciclopea que nos ha tocado realizar y encabezar en medio de este callejón sin salida, de este mundo al revés e indolente, de esta tormenta perfecta.
Seamos ese pueblo grande y digno que parió a hombres y mujeres de la talla viril y la grandeza patriótica de un Varela y un Heredia, un Céspedes y un Agramonte, un Marti y un Maceo, una Mariana Grajales y una Martha Abreu.
Al estar iniciándose este año tan importante, este 2024, demos un paso al frente, firmemos un pacto patriótico y unamos voluntades nacionales e internacionales, creando un aparato representativo y común que pueda hablar y actuar a nombre de la cubanía toda, de la Cuba profunda y del Exilio, en la búsqueda y conquista de un futuro de libertades plenas y derechos inalienables para todos los cubanos.
Una Cuba para los Cubanos, independiente y soberana, unitaria e inclusiva, solidaria y participativa, representativa y cristiana, democrática y republicana.
Sin injerencias extranjeras ni dictaduras internas.
En vez de un país de proletarios, una nación de propietarios. He dicho.