Rusia descubrió petróleo en la Antártida. Ocurrió en un lugar donde está prohibida la exploración y explotación de recursos naturales

El hallazgo es, de mínima, inquietante. Ocurrió en un lugar donde la exploración y explotación de recursos naturales está prohibida.
“Rusia descubre reserva de petróleo y gas en territorio antártico británico.
Contiene un valor estimado de 511 mil millones de barriles de petróleo, 10 veces la producción del Mar del Norte en los últimos 50 años”.
Así dio la información al mundo el canal oficial de noticias del BRICS en X, bloque del que Rusia es parte, y a partir de ahí los países comenzaron a especular.

¿Pero este descubrimiento es bueno o malo?

Las dos, o ninguna. Estos 511 mil millones de barriles de petróleo se equiparan al doble de las reservas de Arabia Saudita o para nosotros los argentinos, a 30 Vaca Muerta, con un potencial de 42 billones de dólares. Demasiados ceros.

El hallazgo es, de mínima, inquietante. Ocurrió en un lugar donde la exploración y explotación de recursos naturales está prohibida.
Es que lo que pasa en la Antártida está comprendido en el Tratado Antártico de 1959 y otras legislaciones internacionales.
A través de ellos quedó establecido que el continente está dedicado a la paz y la ciencia, y hay una prohibición explícita a la explotación pero sí se permite la “investigación científica”, sin definir exactamente qué abarca esa investigación.

 

Hay expertos que afirman que Moscú podría estar haciendo exploraciones petrolíferas y gasísticas, y estudios con fines militares en el último continente menos contaminado de nuestro planeta, al que se sabe que la empresa de buques Rosgeo hizo por lo menos seis viajes desde 2011.

 

El hallazgo se anunció en “territorio antártico británico”.
El secretario de Estado del Parlamento británico para las Américas y el Caribe dijo al Comité de Medio Ambiente que su departamento creía la versión rusa acerca de que sólo realiza investigaciones científicas.
Pero lo cierto es que hay 3 países con pretensiones soberanas sobre ese mismo territorio.

 

La Argentina fue el primer país en instalar una base permanente en la región y declarar su soberanía allí en 1904. De hecho, la Base Orcadas es la estación científica antártica más antigua en funcionamiento.
Para la Argentina, el reclamo es geográfico e histórico.
Nuestro país considera la región como una extensión de Tierra del Fuego, como las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur.
Chile se sumó al reclamo en 1940, considerando también parte de este territorio como una extensión natural del propio.
En el caso de Gran Bretaña el reclamo es histórico.

 

En este contexto, la mayor preocupación es que el Tratado Antártico se rompa, porque rige sobre la base del consenso. 52 naciones adhieren ahí y de ellas, 29 realizan actividades científicas.
Hasta ahora, el mundo sostiene que la Antártida no es de nadie, sino de la Humanidad.
A fin de mes estaba agendada la reunión anual de signatarios del Tratado Antártico en la India, y se espera que se le pida explicaciones a Rusia.
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