Presidente de General Motors para Sudamérica explica por qué cerró la planta tras 70 años

Santiago Chamorro, presidente y director de GM Suramérica, explica cómo se tomó la decisión de terminar esa operación, qué pasó con sus cerca de 550 empleados y qué harán con el terreno que por años albergó esa emblemática fábrica.

 

¿Cuál fue el punto de quiebre para decidir cerrar la planta de operaciones en el país, tras 70 años de historia?

Santiago Chamorro (SC): La industria colombiana desde hace años se abre al mundo a través de tratados de libre comercio (TLC). Eso lo que significa es que, de forma gradual, pero constante, comienza a recibir una presión competitiva grandísima. Tenemos TLC con Estados Unidos, que produce millones de carros; con Europa, que produce nueve millones de carros; desde el año pasado, con Corea, que produce cuatro millones.

 

En una industria pequeña, de bajos niveles de producción, es una dificultad grande en materia de competitividad por el volumen por escala. En ese sentido, hemos hecho esfuerzos importantes para mantenernos de la mejor forma competitiva

Hace algunos años invertimos 200 millones de dólares en montar una planta de estampado en piezas metálicas en una zona franca en Colmotores y más recientemente invertimos para vender el Chevrolet Joy, pero estamos con una producción bastante baja: deberíamos estar vendiendo 40.000 y estamos con una producción cercana a las 11.000 unidades.

La utilización de la planta es de solo 9 % y eso hace que realmente se vuelva un tema insustentable y que nos lleve a la triste decisión de cerrar operaciones.

Pero, muy importante es que GM continúa, a través de nuestros concesionarios, de nuestra marca Chevrolet, de Chevyplan y de muchas cosas que puedo contarles más adelante.

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¿Cuál es la situación financiera hoy de GM Col motores y en qué momento empezó a deteriorarse?

SC: No divulgamos números financieros en el país. Lo que puedo decir es que en este aumento de presión competitiva, con un volumen más bajo de producción, con un uso tan bajo de la capacidad de producción (de solo el 9 %), los resultados financieros no son buenos y se hacen insustentables en el largo plazo. Por esa razón, tomamos la decisión de no continuar con la producción, pero comercialmente seguimos adelante.

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¿Cómo han sentido que se ha endurecido la competencia en el mercado automotriz frente a las otras marcas?

SC: El mercado colombiano es bastante abierto. Hace unos años, la mayoría de vehículos era producido en el país. Hoy, la inmensa mayoría de vehículos es extranjera. Es un mercado abierto, es un mercado con presencia de muchísimas marcas y modelos que vienen de Estados Unidos, Europa, México, Corea y China, que también tiene un espacio importante en el mercado colombiano.

En otros sectores, muchos empresarios han tomado decisiones similares teniendo en cuenta lo mucho que han subido los costos de producción. Además de los tratados de libre comercio, ¿qué ha encarecido la fabricación de autos?

SC: Hay unos elementos del ciclo económico. En años anteriores, los consumidores atendieron los trabajos de forma remota, ahorraron y tenían algún dinero. Salieron de la pandemia, a mi modo de ver, diciendo ‘la vida frágil’ y ‘tenemos esta platica, entonces vamos a comprar’. Fueron al mercado a comprar todo tipo de bienes y servicios, lo que produjo un aumento de la inflación en Colombia, en América del Sur y muchos lugares del mundo.

Los países lo que han hecho para combatir esta situación creciente son políticas respectivas a través de tasas de interés, que también crecieron. Las tasas de interés son importantes porque una buena parte de los vehículos se vende a través de financiamiento. Y eso lo que hace es que el volumen de la industria haya caído.

Estamos esperando este año una 180.000 o 185.000 unidades de venta, mientras el mercado colombiano antes vendía unas 300.000 unidades años atrás.

Entonces, el mercado se define un poco no solo en el mercado doméstico, sino por el mercado en donde teníamos de las exportaciones, que vive esas coyunturas económicas y eso juega un papel importante en este sentido.

¿La incertidumbre social y política que vive el país incidió en esta decisión?

 

SC: No. Es un tema de largo aliento. Y tan es así que tomamos la decisión de cerrar también en Ecuador, al tiempo, donde evidentemente los temas políticos y económicos son diferentes a Colombia. Es un tema de larga trayectoria y que viene año a año haciéndose más difícil en materia de competitividad.
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SEMANA: Antes de tomar la decisión, ¿tuvieron reuniones con el Gobierno?, ¿qué alternativas se plantearon en ellas?

 

SC: Sin duda alguna. Con gobiernos pasados y con el presente gobierno, justamente con el presente gobierno, la inauguración de la producción del Joy, hace poco menos de dos años. Realmente tenemos políticas industriales que nos trajeron hasta aquí. Lo que pasa es que esas políticas industriales se vuelven insuficientes al comparar con 20 años de balance, que tenemos en materia de escala.

Colombia, en su mejor momento, produjo unas 150.000 unidades comparadas con millones de unidades en otros países.

Realmente, el diálogo con este gobierno y con los pasados siempre ha sido positivo y realmente intentando encontrar la forma de hacer en industria del país.

¿En Colombia es posible un rescate financiero como se ha visto en Estados Unidos con estas compañías de la industria automotriz?

SC: No estamos hablando de un rescate financiero. No le estamos pidiendo un rescate al gobierno. Sencillamente, estamos cerrando las operaciones industriales en el país y las operaciones comerciales continúan.

 

Nosotros tenemos una extensa red de concesionarios, tenemos vehículos conectados con la marca Onstar, tenemos la posibilidad de retener a los ahorradores colombianos a través de la marca Chevyplan, tenemos un banco que nos permite darles financiamiento a través de GM Financial y tenemos un servicio de posventa buenísimo.
La tranquilidad para los compradores del respeto de las garantías de sus vehículos es muy grande.

 

Estamos lanzando cinco modelos de carros. Estamos optimistas. En los próximos meses vienen la Blazer Electrica, la nueva versión de Captiva y la nueva Chevrolet Colorado. Seguimos muy presentes en el mercado colombiano.

Con el cierre de la planta, ¿cuántas personas perdieron su empleo?, ¿cómo se dieron las salidas?

SC: Son 550 personas asociadas al tema de manufactura y operaciones de planta que son objeto de este asunto.
Les hemos hecho una oferta por encima de los temas legales, que incluye un paquete de transición laboral, que quiere ayudar a nuestros empleados a mejorar su perfil para empleos en otras empresas; ayudar a los que son microempresarios o tienen esa idea a que consigan de forma positiva una nueva posibilidad de ingresos a sus familias.
Este paquete incluye la reubicación en otras empresas en el mercado, que estamos preparando para que salgan en este mercado laboral.

 

El viernes corrieron muchos rumores. Uno de ellos es que la gente había llegado a trabajar y no la habían dejado entrar. ¿Eso fue así?

 

SC: Quisimos hacer un tema personal. Por el respeto a 68 años de presencia en el país, tener un diálogo abierto, claro, explicarles bien las condiciones a todos los empleados y por esa razón, en lugar de hacer una reunión masiva en la planta, quisimos hacer algo de forma amable y cercana por grupos en diferentes localidades de Bogotá. Por esa razón la conversación la tuvimos de forma personal y cercana en otras locaciones.

 

¿Usted cree que en lo que se está viviendo pesa la transformación energética que le apuesta a desestimular el uso del carro?

SC: Estamos acompañando y abrazando los objetivos de descarbonización de Colombia y de los países de América del Sur. Colombia tiene una regulación bastante progresiva en el contexto latinoamericano. Y como visión de GM queremos ser cero-cero. Cero emisiones, cero accidentes y cero congestión en las calles.

Y para eso entendemos que las tecnologías de vehículos eléctricos e híbridos deben ser cada vez más eficientes. Entre los cinco lanzamientos, dos vehículos son eléctricos. Vamos a tener ofertas de todas estas tecnologías próximamente.

¿Próximamente qué va a pasar con esa planta que los colombianos conocieron durante tantos años?

SC: Tenemos un proceso de transición, de si hay materiales, equipos, que queremos ver cómo se reusan en otras operaciones alrededor del mundo. Hay materiales que tenemos que ver cómo se reciclan y, obviamente, algunos de ellos tenemos que ver cómo se chatarrizan.

Posteriormente, tenemos destino final de ese lote, que se nos ocurre puede ser una buena solución para la ciudad de Bogotá, por su ubicación y por sus condiciones.

La compañía ha informado que transformará el negocio que deja el ensamblaje, pero que se dedicará a la comercialización. En términos de rentabilidad, ¿cuáles son las razones por las cuales resultaría mejor importar carros que ensamblar aquí?

SC: Es materia de escala, de tamaño, de producción. Nuestra producción realmente se hizo chica y en ese sentido inviable, usando solamente nuestra capacidad es difícil garantizar una competitividad de costos.

 

En ese sentido, GM tiene presencia internacional; entonces, los vehículos que vamos a vender vienen de diversas fuentes, de Japón, Estados Unidos, Corea, México y Brasil. También tenemos vehículos de China.
Así que se diría que la oferta para los colombianos nos va a permitir fortalecer nuestra presencia de marca en el país.

 

Un tema es muy importante para los colombianos, el Chevyplan, ¿cuál es el futuro de esa área en el negocio de financiación de los carros?

SC: Tenemos un par de alternativas para vender vehículos a través de modalidades de ahorro.

La primera es Chevyplan, que no cambia nada, seguimos vendiendo vehículos con esa importante marca. Es una forma muy fácil, los consumidores comienzan a ahorrar y en algún momento hacen una oferta o por sorteo ganan su vehículo y continúan pagando su cuota de ahorros.

Y tenemos GM Servicios Financieros, que vende a través de financiamiento tradicional. En particular, hay uno que que me parece muy buena elección, que se llama Chevrolet para Siempre, en el cual el cliente se compromete con un pago final de alrededor del 30 o 40 por ciento de su vehículo a 36 o 48 cuotas, según qué le conviene al cliente. Eso lo que hace es que sus cuotas mensuales sean más bajas y que esta sea una forma de compatibilizar con otros gastos familiares.

Le quiero hacer un par de preguntas más personales, ¿cuál es su historia en General Motors?

SC: Comencé mi carrera con GM hace 30 años, donde he tenido una carrera comercial que me ha llevado a países de América del Sur como Chile y Brasil, y a Estados Unidos también. Después, he tenido la oportunidad de liderar las operaciones en Colombia, Brasil y ahora América del Sur.

 

Esto, obviamente, es duro para mí, para los colombianos, para mis colegas. El fin de semana he recibido mensajes de colegas o de empleados que salieron, que firmaron un acuerdo y que salen con un sentimiento de gratitud, de cariño y con una esperanza muy grande.

¿Cuánto tiempo trabajó usted en esa planta?

SC: Comencé mi carrera en el año 93 y, entre idas y venidas, en diversos cargos, más o menos fueron nueve años de trabajo en Colombia, incluyendo casi cinco años como presidente del negocio en el país.

Dice que ha recibido muchísimos mensajes de gente de la planta. ¿Qué le ha conmovido de lo que la gente le ha escrito?

SC: Yo creo que Colmotores ha sido muy importante para Colombia. Ha sido una escuela increíble. Muchos de los mensajes que he visto son de gente que dice “mi papá trabajó en Colmotores y pudo ayudarnos en la educación”. Teníamos mensajes de gente que pasó por aquí y ahora tiene otro trabajo gracias a los aprendizajes que recibió en Colmotores.

Recibimos increíbles mensajes en materia de comprensión de que hemos hecho todo lo posible. Hemos invertido dinero, pero al final era insustentable, pero he recibido realmente mensajes de apoyo muy bonitos.
General Motors Colmotores completó cerca de 70 años en el mercado automotriz colombiano.
¿Qué satisfacción le deja todo este proceso tan difícil?

SC: Es difícil hablar de satisfacción en un proceso donde se cierra la operación y se separa la gente de la empresa, pero la determinación que hicimos de hacer esto con dignidad, con transparencia, con cercanías y con respeto, y el hecho de que tengamos una inmensa mayoría de las personas que firmaron su acuerdo, me dejan satisfecho. Esas condiciones fueron dadas y todos los planes en ese sentido emocional.

¿Qué mensaje les deja usted a esas 550 personas que terminaron su vida laboral en Colmotores el viernes pasado?

SC: Primero, un mensaje de gratitud a todos ellos, a todos los que en esta historia pasaron por GM Colmotores, un mensaje de esperanza, de que puedan hacer sus vidas en adelante, sea en nuevos empleos. Estamos ayudándolos en ese proceso de transición laboral.

El mensaje que reitero es que realmente hicimos todo lo posible y les agradezco muchísimo la resiliencia, el cariño que le pusieron al trabajo e increíble el resultado del mismo con vehículos que los colombianos pudieron disfrutar.

Usted tiene hoy una muy importante posición de liderazgo. ¿Qué futuro ve usted para la empresa?

S.C.: Estoy trabajando en América del Sur, que es mi casa, de Colombia hasta Argentina. Es un continente lleno de oportunidades, un continente de gente maravillosa, un continente donde la marca Chevrolet es querida, respetada, muy cercana a los clientes, es un continente que nos da desafíos pero también felicidades todos los días y me levanto feliz a trabajar por mi continente suramericano.

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