Papa Francisco viaja a Canada para cerrar las heridas por los abusos a pueblos originarios

Será una de las visitas más largas de su pontificado. Es una continuidad de sus reuniones con los Métis, Inuit y Primeras Naciones, los tres pueblos indígenas que sufrieron abusos de todo tipo en cerca de 140 internados que funcionaron en Canadá hasta fines del XX.
En un viaje que tendrá como eje el pedido de perdón a los pueblos indígenas por los abusos cometidos en internados gestionados por instituciones cristianas durante más de 100 años, el papa Francisco viajará a Canadá el próximo domingo para una de las visitas más largas de su pontificado, y que ha decidido mantener pese a que continúa en tratamiento por los problemas de ligamento en su rodilla derecha.
El pontífice, de 85 años, recorrerá entre el domingo 24 y el sábado 30 un total de 19.246 kilómetros para visitar las ciudades de Edmonton, Quebec e Iqaluit, en las que pronunciará nueve discursos, la mayoría centrados en la reconciliación de la Iglesia con los pueblos indígenas canadienses, según supo Télam de fuentes vaticanas.
Aquejado desde inicios de año de un dolor en la rodilla derecha producido por una lesión de ligamento, el Papa mantuvo el viaje a Canadá pese a que sigue en recuperación y luego de haber tenido que suspender, por consejo médico, la ida que tenía prevista a República Democrática del Congo y Sudán del Sur del 2 al 7 de julio.
El viaje del Papa es una continuidad de los encuentros que tuvo en el Vaticano a fines de marzo e inicios de abril con representantes de los Métis, Inuit y Primeras Naciones, los tres pueblos indígenas que sufrieron abusos de todo tipo en cerca de 140 internados que funcionaron en Canadá desde mediados del siglo XIX hasta fines del XX.
Por ellos pasaron unos 150.000 niños, muchos víctimas de maltratos que en algunos los casos les produjeron la muerte.
«Desafortunadamente, en Canadá, muchos cristianos, incluidos algunos miembros de institutos religiosos, han contribuido a las políticas de asimilación cultural que en el pasado dañaron severamente a las comunidades originarias de diversas maneras», dijo el Papa tras rezar el Ángelus en el Vaticano.
«Desafortunadamente, en Canadá, muchos cristianos, incluidos algunos miembros de institutos religiosos, han contribuido a las políticas de asimilación cultural que en el pasado dañaron severamente a las comunidades originarias de diversas maneras»
«Ahora voy a hacer una peregrinación penitencial, que espero, con la gracia de Dios, contribuya al camino de sanación y reconciliación ya emprendido», enfatizó.
Acompañado por Télam como único medio sudamericano a bordo del Airbus A330 de Ita Airways que lo llevará a Canadá, Francisco partirá desde Roma el 24 a las 9 y recorrerá casi 8.500 kilómetros en 10 horas antes de aterrizar en Edmonton, en el oeste del país, en donde será recibido por las autoridades canadienses.
El lunes 25, en su primer día de actividades, el Papa irá a Maskwacis, casi 100 kilómetros al sur de Edmonton, para tener un encuentro con representantes de los tres pueblos indígenas en la explanada de una de las más grandes escuelas que sirvieron de internado a los niños de esas poblaciones, Ermineskin, que funcionó entre 1895 y 1975.
Según cifras del Centro Nacional para la Verdad y la Reconciliación, 15 niños murieron en Ermineskin a causa de tuberculosis por las malas condiciones en las que debían vivir.
La visita del Papa es en parte una respuesta al informe que en 2015 publicó la Comisión de la Verdad y Reconciliación canadiense con 94 «llamados a la acción» incluido un reclamo puntual para que el pontífice pidiera perdón en suelo canadiense.
Luego del encuentro con los Métis, Primeras Naciones e Inuit, Francisco regresará a Edmonton para tener otro encuentro con representantes indígenas y de las comunidades eclesiales locales.
Reunión con Trudeayu
El martes 26, el Papa celebrará su primera misa en suelo canadiense, con una ceremonia en el Estadio Commonwealth de Edmonton, con capacidad para cerca de 60.000 personas. Tras la misa, el Papa viajará 50 kilómetros al oeste para participar de un peregrinaje en el Lago Santa Ana, una tradición de las comunidades cristianas locales desde 1889 que reunía a cerca de 40.000 personas cada año hasta antes de la pandemia.
El miércoles 27, el Papa cruzará Canadá y viajará 3.100 kilómetros al este para llegar a Québec, segunda etapa de su visita.
Ese día, el pontífice se reunirá con el primer ministro canadiense, Justin Trudeau, en la ciudadela de Québec, en la que será la segunda reunión bilateral entre ambos tras el encuentro que tuvieron en el Vaticano en mayo de 2017.
Acto seguido, Francisco dará un discurso, como es costumbre, a las autoridades civiles y al cuerpo diplomático acreditado en el país, al que esta vez, en otro gesto de acercamiento, se sumarán también representantes de las comunidades indígenas.
Al día siguiente, siempre en Québec, el Papa celebrará su segunda misa en Canadá, con una ceremonia en el Santuario Nacional de Beaupré.
Las 2.000 entradas disponibles al público para esa misa se agotaron en apenas 10 minutos, informó  la responsable de la Iglesia local, Otras 7.000 entradas están reservadas para comunidades indígenas, indicó Erika Jacinto.
También el 28, pero por la tarde, el Papa encontrará al clero local en la Catedral de Notre Dame de Québec, con quienes celebrará las Vísperas y pronunciará una homilía.
El viernes 29, en su último día en Canadá, Bergoglio se reunirá en Québec con la comunidad jesuita local, otra constante de sus viajes, y luego viajará hacia Iqaluit, en el norte canadiense, para reunirse con pueblos indígenas de la zona y partir por la tarde hacia Roma, en donde aterrizará el sábado 30.
Los casos de abusos se dieron en muchos de los 139 internados creados por el Estado canadiense para reeducar bajo las tradiciones occidentales a unos 150.000 indígenas de entre 3 y 16 años, que fueron gestionados en muchos casos por instituciones cristianas.
Según las estimaciones de los pueblos indígenas, unos 4.100 niños fallecieron en estos internados en medio de malas condiciones de vida y muchos fueron además enterrados en fosas comunes, de las que en los últimos años hubo varios descubrimientos.
La visita a Canadá, que tendrá por lema «Caminando juntos», será el viaje internacional número 37 de Francisco desde su entronización en 2013, en los que ya visitó 54 países, al tiempo que se convertirá en el segundo Papa en pisar la nación norteamericana, tras las tres peregrinaciones que realizó Juan Pablo II.

Los pueblos indígenas que visitará el Papa
El sistema de internados para niños y niñas de los Inuit, Métis y Primeras Naciones, que se convirtió en una herida abierta para esos pueblos, estuvo oficialmente vigente en Canadá desde 1883, cuando se dispuso la creación del entramado de escuelas que buscaba asimilar a los habitantes aborígenes a los usos y costumbres de la sociedad cada vez más europeizada que crecía en Canadá.

Si bien hay registros que muestran algunos centros en funcionamiento ya desde 1831, su crecimiento fue exponencial a partir de 1920, cuando la asistencia de los indígenas de 7 a 16 años se hizo obligatoria.
Desde su instauración, buena parte de los 139 internados por los que pasaron unos 150.000 niños estuvieron en manos de instituciones cristianas, al punto que el exvocero papal Federico Lombardi calculó en un artículo reciente en la revista La Civilta Cattolica que llegó a haber 50 internados manejados por congregaciones de la Iglesia.
Los internados funcionaron hasta 1996, cuando cerró la Gordon’s Residential School de Punnichy, Saskatchewan, la última instalación administrada por el gobierno federal canadiense y que puso fin a más de un siglo de abusos que marcaron la historia de los tres grupos.
Los First Nations, o «Primeras Naciones», representan a los grupos que estaban presentes en el territorio antes de la llegada de los europeos y que en la actualidad agrupa a unos 634 grupos que manejan 50 lenguas.
En 2016, un censo realizado por los pueblos indígenas cifró su población total en 977.230 personas en todo el país, principalmente en el oeste.
Otro de los grupos principales son los Métis («mestizos»), nacidos del encuentro entre los indígenas y la primera oleada de inmigración europea, que hace seis años atrás alcanzó las 587.545 personas.
El tercer pueblo, los Inuit, corresponde a los habitantes de la parte nórdica del país, casi en el Círculo Polar, al punto que muchos de sus 65.025 habitantes se reconocen también como esquimales.

TELAM