PabloMedina: Venezuela: La Bola de Nieve

La descomunal arrechera acumulada del pueblo venezolano que se expresó en las calles de los primeros días de este año que ya está terminando, fue deliberadamente desviada al tema electoral.

Pero el malestar sigue ahí. De hecho, ha crecido como una bola de nieve. Cada vez es más y más grande. Ni la han detenido, ni nadie la puede parar. La protesta popular por la vida de miserable que le obliga a llevar este régimen al venezolano no puede ser tapado con nada.

Tampoco puede ser cubierto o escondido por las eternas jugarretas electorales de una dictadura que, en cuanto le lanza un hueso para
realizar la elección que sea a una oposición empresaria de la industria electoral, consigue siempre un mundo de políticos pegados a la olla.

Y así, luego de otra inútil elección más para la escogencia de la candidata de la oposición que no se sabe si va o no va para el certamen del 2024 el régimen en seguida se inventa otras elecciones, esta vez con menos participación, menos interés e igualmente inservibles.

Señores: ¡Venezuela ya no está para esto!

Lo electoral, desde hace añales en nuestro país, es solo una pinturita cosmética.

Un patuque que solo busca enmascarar la fea cara de una dictadura que quiere arreglar su continuidad en el poder; y de una oposición que gana un bolón de plata jugándole el juego.

¡Eso se sabe, eso lo sabemos todos! No hay ni sondeo ni encuesta que valga. Ni “seria” ni de las de Shemell o la de Luis Vidente Camaleón que digan la verdad. La rehabilitación de María Corina, lo mismo que los números reales que arrojaron las cuentas del referéndum del régimen, no le quita el sueño al venezolano. Ni le aporta un paquete de harina, ni de fideos a la mesa arruinada de las grandes mayorías en Venezuela.

De la misma manera que elecciones, referéndums y demás bichos con pezuñas en medio d aquella feroz dictadura, son capaces de recuperar la capacidad adquisitiva del trabajador y del pensionado en Venezuela, hasta tanto y en cuanto sus ingresos sean dolarizados e
indexados en el tiempo.

Como tampoco las formalidades electorales en una democracia que hace años ya no existe en nuestro país puede recuperar la electricidad en Venezuela, la aducción de aguas y el resto de los servicios públicos básicos que necesita una nación medianamente moderna,
para no ser considerada como una aldea africana.

El venezolano y el infierno del transporte público en nuestro país junto con el tema de la gasolina, no está conectado en forma alguna con la recuperación de los derechos políticos que le han secuestrado a María Corina Machado y al G4 . El venezolano de adentro de
Venezuela cada vez está más claro sobre el lugar donde se deben poner los caballos y donde tiene que ir la carreta llamada Venezuela.

Hay que salir a como sea de la usurpación y recuperar el total control sobre la totalidad de territorio ocupado.

Sin pajas y de frente, la conflictividad de una nación abandonada a su suerte tiene que constituir el combustible social que infle la masa crítica que empuje la salida de la tiranía. Declarar y actuar sobre la realidad de un país en emergencia; no de un país que busca fórmulas inútiles para resolver el mismo problema, nuevamente usando las mismas herramientas equivocadas de siempre.

Una vez que se consiga la expulsión de los atracadores que controlan Venezuela hay que Re-institucionar velozmente el tejido civil que una vez existió en el país, a través de un gobierno de transición. Para que después, después de crear un mínimo de condiciones operativas y posibles que nos permita poner a funcionar al país, pensar en asuntos de naturaleza electoral que tengan verdadero impacto sobre el sistema venezolano.

Porque con pazjuatadas que descansan en la presunción de una supuesta normalidad institucional y democrática en Venezuela no llegamos a nada, no hacemos nada de nada.

Eso también está más que visto.

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