PabloMedina- HEROES y TUMBAS

Resulta que en Venezuela se honra a los malandros y se persigue, encarcela y tortura a
todos aquellos que queremos recuperar a nuestro país, hoy repartido entre tantos y tantos
bolsillos.
Para el colombiano Maduro su paisano Alex Saab es una especie de prócer de la patria. Ya
está que le sale estatua, calle o avenida con su nombre.
Desde luego, se trata de una épica narrativa común entre todas las dictaduras habidas y por
haber. Ni en eso son originales los facinerosos del siglo XXI.

 

No existe ni tampoco ha existido un régimen opresor que no se haya inventado sus héroes,
sus super hombres y, hoyen día, hasta sus mujeres con poderes especiales.

 

Desde aquel desafortunado “Luis Herrera arregla esto” de los años ´80s, pasando por “con
los adecos se vive mejor” al país le fue bien fácil tragarse el cuento de, a punta de “refundar
la república” con la constituyente de Chávez, al fin caminaríamos derechitos.
Y lo cierto es que Luis Herrera termino de poner la torta, con los adecos todos aspiraban a
cogerse lo que no era de ellos y Chávez nos subastó a su amado Fidel y a las sanguijuelas
chinas, rusas y del Oriente Medio.

 

Total que, cuando la nación llego a comprender que solo la gente, el pueblo, salva al
pueblo.

 

Cuando salió a la calle lo mejor de una generación de venezolanos con piedras y
escudos de cartón para enfrentar a la tiranía, el régimen junto con su oposición se los trago
y los encerró entre rejas.

 

Sometieron a nuestros muchachos a las torturas más envilecedoras.

 

Y, a punta de “fuerza y fe”, un grupo de hampones de la oposición vendió otra vez a Venezuela.
Lo siguiente es historia reciente; números de la infamia.

 

Una colosal migración huyo del país entre la decepción, el hambre y la persecución de un régimen asesino.
Más de 8 millones de venezolanos espantados se fueron del país, a donde fuera y como fuera.

 

Y, lo más que han recibido muchos de ellos ha sido xenofobia, campos de concentración y
mucho, muchísimo trabajo miserable.
Mientras que, adentro de Venezuela, una clase política embustera le ha vendido tiempo a la dictadura a punta de arreglos, falsas elecciones y el compromiso de mantener la boca bien cerrada.

 

Eso explica muchas cosas.

 

Eso explica la payasada de un país que se cae a pedazos, pero que convive con la existencia de una clase política que no se atreve a enfrentar al régimen.

 

Que no se atreve, por miedo o por negocios, a exigir que le regresen la dignidad robada al pueblo venezolano.

 

Y que eso que muchos de ustedes han hecho no es de héroes ni mucho menos de gente decente; ¡eso es de rufianes!
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