Jurado dictó sentencia civil multimillonaria contra el comisionado de Miami Joe Carollo.

PEMBROKE PARK, Fla. – Tras semanas de testimonios, un jurado dictó la semana pasada una sentencia civil multimillonaria contra el comisionado de Miami Joe Carollo.

 

Los miembros del jurado del tribunal federal, decidieron que las pruebas demostraban que el comisionado era responsable de violar los derechos de la Primera Enmienda de dos propietarios de negocios, al atacar sus propiedades con inspectores de códigos y multas como venganza por su apoyo a un rival político.

 

El jurado concedió más de 63 millones de dólares en daños y perjuicios a los empresarios, entre ellos uno de los más conocidos por el popular bar y club de la Pequeña Habana, llamado Ball and Chain.

 

Entre los testigos del caso figuraban antiguos empleados de la ciudad de Miami, entre ellos el administrador municipal y antiguos jefes de policía.

 

Joe Carollo insistió, ante los miembros del jurado, en que todas las medidas que tomaba eran por la salud y la seguridad de los residentes.

 

 Tras tres semanas de juicio, el comisionado de Miami Joe Carollo subió al estrado de un tribunal civil federal en Fort Lauderdale para exponer sus apreciaciones sobre la acusación de dos empresarios de Miami-Dade, quienes acusan al legislador municipal de usar su “influencia” en una “campaña de acoso” contra ellos y sus negocios.

 

Carollo aseguró que no hizo nada indebido y prácticamente acusó a los testigos de mentir sobre un supuesto a acoso a los empresarios Bill Fuller y Martin Pinilla, quienes alegan que el comisionado abusó repetidamente de su poder al acosarlos y perjudicar a sus empresas, todo porque apoyaron a su oponente político, Alfonso Leon, en las elecciones municipales de 2017.
Durante las audiencias, varios testigos, incluyendo exempleados de la oficina municipal, declararon que Carollo “estaba obsesionado con Fuller y sus socios comerciales”, y que tuvieron que “hacer investigaciones” sobre sus propiedades.

 

Uno de los testigos alegó que el comisionado se quejó de un mural público, que adorna una de las propiedades de Fuller en la Calle 8, porque “tiene muchas personas afroamericanas” y que le preocupaba “que los turistas pensaran que la Pequeña Habana es un vecindario afro”.

 

De hecho, la exsecretaria de Carollo, Tanjha Quintana, testificó que el comisionado le pidió “acusar falsamente a otros exempleados de acoso sexual” y el exadministrador de Miami, Emilio González, testificó que Carollo “acosó” a dueños de negocios.

 

El comisionado negó rotundamente cada una de las acusaciones y aseguró que todos los testigos estaban mintiendo.

 

“¿Saben lo que acoso? Lo que me hizo Emilio González. Eso es acoso”, señaló Carollo en el estrado, alegando que González envió inspectores del código urbanístico a revisar su casa en Coconut Grove.

 

Carollo afirmó que nunca ordenó a los empleados que investigaran a Fuller, excepto cuando sus abogados se lo pidieron, que nunca se quejó del mural y que Quintana inventó la coerción por completo.

 

Carollo dijo que no había ningún elemento racial en las preocupaciones sobre el mural.
“Pensé que estaban tratando de descubanizar, deslatinizar la Pequeña Habana en el sentido de que querían que se pareciera más a su área, o sea Wynwood”, alegó Carollo.

 

Varias veces durante el interrogatorio, el juez tuvo que recordarle a Carollo que respondiera las preguntas y se abstuviera de salir en narraciones tangenciales.

 

A lo largo del juicio, la defensa de Carollo alegó que el comisionado no actuaba por despecho, sino que trataba de proteger la ciudad.

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