El expresidente Donald Trump, quien se ha quejado de que el juicio no le permite hacer campaña política para la presidencia de Estados Unidos, decidió no testificar en su juicio por falsificación de registros contables en Nueva York.
Este martes concluyó la etapa de testimonios y se aproxima a un veredicto desde la próxima semana.

 

Este lunes, quizás el elemento que más llamó la atención fue el testimonio de Michael Cohen, otrora mano derecha y “conseguidor” de Trump, y ahora convertido en su mayor enemigo, quien testificó que Trump le ordenó pagar 130.000 dólares para silenciar durante la campaña de 2016 a Stormy Daniels, una estrella porno que afirma haber mantenido relaciones con Trump en 2006, y detalló cómo éste le reembolsó más tarde por sus gastos.

 

A lo largo del proceso, los abogados de Trump han buscado desacreditar al exabogado Cohen, retratándolo como un ex empleado despechado que busca venganza.
Para la acusación, la cuestión central es que se camufló esa transferencia como “gastos legales” en las cuentas de la Organización Trump.
Manifestantes protestan durante la conferencia de prensa celebrada por partidarios del expresidente Donald Trump frente al tribunal penal de Manhattan en Nueva York el 20 de mayo de 2024. AFP
Después de unas cinco semanas, 19 testimonios, cientos de documentos y hasta declaraciones de contenido sexual explícito, el primer juicio penal contra un expresidente de Estados Unidos se acerca a su fin.
El juez Juan Merchan anunció que a partir de la próxima semana se dará paso a los alegatos finales y comenzará la deliberación de los jurados.

 

“El martes (próximo) escucharán los alegatos” de la defensa y de la fiscalía, “y espero que comiencen a deliberar” al día siguiente, dijo Merchan a los jurados.

 

Antes de que comenzara el juicio, el 15 de abril, Trump, de 77 años, había asegurado que testificaría para “decir la verdad”. Pero finalmente no lo hizo.

 

El jurado debe decidir si Trump es culpable, más allá de toda duda razonable, de 34 falsificaciones contables relacionadas con el pago de 130.000 dólares a la exactriz porno Stormy Daniels, para comprar su silencio y evitar un posible escándalo sexual al final de la campaña presidencial de 2016.
Michael Cohen, exabogado personal de Donald Trump, se dirige al tribunal penal de Manhattan en Nueva York el 20 de mayo de 2024. Ayer reconoció que robó 30.000 dólares a la Organización Trump en el juicio penal contra el exmandatario. Foto: AFP 

La actriz, cuyo nombre real es Stephanie Clifford, asegura haber mantenido una relación sexual con Trump en 2006, cuando él ya estaba casado con su actual esposa Melania. Donald Trump lo niega.
Aunque el juicio no está siendo transmitido en vivo por TV debido a la ley neoyorquina, el inminente veredicto representa un momento delicado para Trump, quien aspira a volver a la Casa Blanca en las elecciones de noviembre, en las que enfrentará nuevamente al demócrata Joe Biden.

 

Para que el candidato republicano sea declarado culpable es necesaria la unanimidad de los jurados.
Si, por ejemplo, once de los jurados están de acuerdo en una condena y uno no está de acuerdo, Merchan probablemente pedirá a las doce personas que continúen deliberando hasta llegar a una decisión.

 

Si los jurados siguen sin llegar a un consenso, Merchan podría verse obligado a declarar un juicio nulo, lo que sucede cuando un juicio termina sin que se haya alcanzado un veredicto conjunto.
Si fuera condenado, Trump aún podría postularse a la presidencia.

Contenido sexual explícito

 

La defensa del expresidente, por su parte, hizo hincapié en el historial de engaños del exabogado Cohen, quien fue condenado a tres años de cárcel en 2018 por mentir al Congreso y fraude electoral y fiscal por este caso.

 

El juicio intercaló momentos más técnicos y otros más efervescentes, sobre todo con el testimonio de la exactriz porno Daniels, que contó con lujo de detalles el supuesto encuentro sexual con el mandatario, revelando desde la ropa que llevaba, la posición sexual y que no usó preservativo.

 

Trump acabó no prestando testimonio, como predijeron muchos expertos, probablemente para evitar exponerse a un contrainterrogatorio despiadado de parte de la fiscalía.

 

El expresidente sostiene que el proceso tiene un cariz político y se quejó en varias ocasiones de que la obligación de comparecer a las audiencias en la corte de Nueva York le está impidiendo hacer campaña.