EL OTRO ROSTRO DE MARTHA´S VINEYARD

Sábado 17 de septiembre/ 2022

Martha´s Vineyard es un paraíso para los mega millonarios que veranean allí. Pero no lo es para los 17 a 20 mil residentes permanentes de esa isla, que son parte de la admirable clase trabajadora estadounidense.

La gente que recibió con solidaridad a los 50 inmigrantes -en su mayoría venezolanos- que arribaron en dos aviones fletados por el gobernador floridano Ron DeSantis no es la élite del Jet Set que por unas cuantas semanas al año vacaciona en ´´The Vineyard.´´

Quienes vimos en los reportajes noticiosos acudir con alimentos y abrazos a recibir a los inmigrantes son los jardineros, las empleadas de limpieza, los electricistas y plomeros, los cocineros, los que manejan y lavan los lujosos vehículos de los ´´rich and famous.´´ Prestan servicio también a otro tipo de turismo veraniego que no es de lujo, los visitantes que vienen en ferry y pasan solo unas horas allí y se van. Hay días en el verano en que hay 100 mil personas en esa pequeña isla durante las horas de sol, pero cuando cae la noche se han ido las multitudes y son solo los ricos y quienes hacen el trabajo duro los que duermen en The Vineyard. Las multitudes de turismo de clase media regresarán en los ferries al otro día. Pero eso es solo de junio a septiembre. En septiembre la gente rica se marcha y dejan de llegar los turistas de solo unas horas.

Que sepa yo, no estuvieron entre quienes recibieron a los inmigrantes el simpático Larry David, la talentosa Meg Ryan, ni la bella Taylor Swift, que tienen casas en The Vineyard, pero que no son sus residencias permanentes. Y no es que los esté juzgando. Quizás ellos hubieran acudido a la pequeña Iglesia St Andrew´s a prestar algún tipo ayuda y expresar su apoyo a los inmigrantes que fueron albergados allí. No lo sé. Pero es que practicamente toda la gente famosa y rica ya se había ido de Martha´s Vineyard. La temporada veraniega de la isla termina el Labor Day, el Día del Trabajo. Los ricos y famosos se van. Los que se quedan son los trabajadores de la isla

No voy a hablar acá de los políticos y los miembros de la cúpula empresarial que veranean en The Vineyard. Escribo esto en un sábado, en mi zona de confort, lejos de las guerras partidistas y culturales que sacuden a nuestro país. Me repugna el eterno conflicto que vivimos, plagado de retórica insultante y banal sin que haya voluntad de buscar unas soluciones -comenzando con el tema migratorio- que solo se pueden lograr con consensos. En este momento, me doy el lujo de buscar un poco de tranquilidad espiritual.

Pero quiero decir esto. Me causa admiración la gente trabajadora de

Martha´s Vineyard. Me alienta que haya evidencia de que queda gente buena en el mundo. Hay días en que casi parece que no es así.

 

 

  • Ricardo Brown