Crisis diplomática Ecuador-México por el asalto a la embajada mexicana en Quito

El asalto a la embajada mexicana vulnera el derecho internacional y origina una grave crisis diplomática entre México y Ecuador.
El asalto a la embajada mexicana en Quito origina una grave crisis diplomática entre México y Ecuador.
Fuente: Yamil Salinas Martínez (izquierda) y Pequeño mar (derecha) – bajo CC BY-SA 2.0 DEED y CC BY-SA 4.0 DEED

 

Durante la media noche del 5 al 6 de abril se produjo el asalto de un equipo de élite de la policía ecuatoriana a la embajada mexicana situada en la capital del país, Quito.
El motivo era capturar al exvicepresidente de Ecuador, Jorge Glas, que permanecía refugiado en el edificio diplomático desde 2023, y sobre el que recaen varios delitos relacionados con corrupción, como son los relativos a la reconstrucción de Manabí y el caso Odebrecht. Además, está siendo investigado por su aparición en conversaciones en los casos Metástasis y Purga. Tras la operación, fue trasladado a la Unidad de Flagrancia, donde estuvo hasta las 07:20 horas del 6 de abril. Posteriormente fue llevado en avión hasta la ciudad de Guayaquil, donde se ha previsto su ingreso en el penal de máxima seguridad, conocido como La Roca.

 

Desde que se supo que se encontraba en la embajada de México y que había solicitado la condición de asilo político, Ecuador solicitó en reiteradas ocasiones la entrega de Glas, la última de ellas a comienzos de marzo, cuando pidieron acceder al recinto diplomático y detenerlo, a lo cual México siempre contestó negativamente.

 

Las relaciones entre ambos países se han ido deteriorando progresivamente, pero el punto de inflexión se vivió el 4 de abril, cuando el presidente mexicano realizó unas polémicas declaraciones, durante sus habituales mañaneras, donde sugería que el asesinato del político Fernando Villavicencio se llevó a cabo para perjudicar a la candidata del partido Revolución Ciudadana, Luisa González, hecho que supuestamente permitió la remontada del actual presidente Daniel Noboa.
La reacción del gobierno ecuatoriano no se hizo esperar, y ese mismo día declaró a la embajadora de México en el país, Raquel Serur, persona non grata y fue obligada a abandonar el país en un plazo corto de tiempo. Desde la cancillería ecuatoriana se amparaban en que la Convención de Viena prevé esta medida, lo cual no significa la ruptura de relaciones.

 

Pocas horas después de estos hechos, la cancillería de México dio a conocer que había aprobado la condición de asilo político solicitada por Glas. Además, López Obrador reconoció que la intención era trasladar a México al exvicepresidente ecuatoriano. Cabe resaltar que en medio de este rifirrafe de medidas y declaraciones, Quito había reforzado la vigilancia en torno a la embajada, con una mayor presencia de fuerzas policiales, hecho que fue criticado por la propia Secretaría de Relaciones Exteriores mexicana, calificándolo como un “claro hostigamiento a su embajada y una flagrante violación al Convenio de Viena sobre relaciones diplomáticas”.

 

Ante la más que posible fuga de Glas, el gobierno de Daniel Noboa tomó la decisión de asaltar por la fuerza la embajada mexicana y detener a al exvicepresidente, con la intención de presentarlo ante la justicia. Ante un suceso de tal magnitud, México respondió con la ruptura de las relaciones diplomáticas con Ecuador y anunciando que denunciará a Ecuador ante la Corte Internacional de Justifica por violar el derecho internacional, y más concretamente, la mencionada Convención de Viena, aprobada en 1961, que establece la inviolabilidad de las sedes diplomáticas.

 

Las reacciones han sido muy numerosas, tanto dentro como fuera del país. En el plano internacional, Los países de América Latina han manifestado de una forma bastante unánime, con diferentes grados de dureza, su rechazo al asalto de la embajada mexicana. Sin duda la respuesta más dura, además de la mexicana, ha venido de parte de Nicaragua, país que también ha decidido romper relaciones con Ecuador.

 

La Organización de Estados Americanos (OEA), por su parte, ha anunciado la celebración de un consejo permanente para que los dos países puedan abordar sus diferencias. También el Parlamento del Mercado Común del Sur (Parlasur), informó de la intención de suspender a Ecuador como miembro del organismo.

 

Por otro lado, en el ámbito interno, las críticas han venido desde múltiples frentes, como las expresadas por el expresidente Rafael Correa, que se ha expresado con declaraciones como que Ecuador “no vive en un estado de derecho, sino un estado de barbarie”.
Asimismo, una de las reacciones más duras ha venido desde el partido Revolución Ciudadana, clave para el gobierno de Daniel Noboa en la Asamblea Nacional, ya que sin su apoyo pierde la mayoría que ostentaba gracias al acuerdo legislativo alcanzado con dicha formación, además del Partido Social Cristiano (PSC) y Acción Democrática Nacional (ADN).

 

El gobierno de Noboa se ha defendido de las críticas en una rueda de prensa sin preguntas de los periodistas, donde la ministra de Relaciones Exteriores, Gabriela Sommerfield, argumentó que Jorge Glas no puede ser considerado como un perseguido político, religioso o étnico, y que tenía medidas cautelares ante la justicia.
Además, acusó a México de intervencionismo en asuntos internos del país, ya que por su forma de actuar impide el correcto desarrollo de la autoridad judicial, afectando por tanto a las instituciones democráticas ecuatorianas.
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