Argentina: menos inflación, más pobreza

El presidente argentino, Javier Milei, visita Alemania este fin de semana, con algunos éxitos en la maleta. Pero su balance económico también tiene sombras.

Una cola frente a un comedor popular en Buenos Aires.
                                                   Una cola frente a un comedor popular en Buenos Aires.Imagen: DW
Javier Milei lleva ya más de seis meses en la presidencia argentina. Al reunirse este fin de semana con representantes del Gobierno alemán, en Berlín, pondrá énfasis, de seguro, en los éxitos de su política.
algunos indicadores, efectivamente, dan pie a la esperanza. Pero otros aspectos causan preocupación.

Argentina padece desde hace años los efectos de un extremadamente sobredimensionado sector estatal, que es la razón de fondo de las recurrentes crisis financieras y los brotes inflacionarios.

Ese es el diagnóstico que hace Hans-Dieter Holtzmann, de la oficina en Buenos Aires de fundación alemana Friedrich Nauman, cercana al partido liberal FDP, integrante de la coalición gobernante en Berlín.

Según Holtzmann, también la tradición proteccionista ha perjudicado seriamente a Argentina.

«Múltiples puntos de la política económica de Javier Milei van en la dirección correcta, enfocándose en reducir los gastos fiscales y la burocracia, y en dar más espacio a las empresas y el libre comercio», dice a DW.

Menos inflación, superávit fiscal

 

Holtzmann destaca los éxitos de Milei en la lucha contra la inflación, que logró reducir del 25 por ciento aproximado de diciembre, a un 4,2 por ciento en mayo.

 

Las drásticas medidas de ahorro de Milei condujeron también a superávits presupuestarios. Sin embargo, Holtzmann apunta que estos logros deberían ser sostenibles.
«Todavía falta mucho por hacer para mejorar las condiciones y, por ende, para que haya más crecimiento, inversiones locales e internacionales, y empleo en el país», apunta.

 

Milei todavía tiene actualmente mucho respaldo en la ciudadanía. De acuerdo con encuestas, más de la mitad de los argentinos aprueban su política.

El peso cae, la pobreza sube

 

Más crítica es la visión del economista Hernán Letcher, director del Centro de Economía Política Argentina (CEPA).
A su juicio, los que sufren los efectos de la política de desregulación y las medidas de ahorro son las personas humildes, y no la «casta», como había anunciado Milei.
«Los afectados ahora son los jubilados, los trabajadores del sector público y los de la construcción», dice a DW.

 

Inmediatamente tras asumir el poder, Milei aplicó una devaluación del peso de más del 50 por ciento, frente al dólar.
Con ello, las exportaciones se abarataron y ganaron competitividad, pero las importaciones se encarecieron

 

Investigadores de la Universidad Católica de Buenos Aires (UCA) ven en dicha devaluación uno de los principales motivos del aumento de la pobreza.
Esta se incrementó al 57 por ciento, el nivel más alto registrado desde hace 20 años. Eso significa que cerca de 27 millones de argentinos viven bajo el umbral de la pobreza.
Antes de la llegada al poder de Milei, la cifra era de un 45 por ciento.

 

A lo anterior se suma la caída del rendimiento económico de un 5,3 por ciento, con un debilitamiento de la producción industrial y la actividad económica.

 

¿Pasó lo peor?

 

Ahora se espera que la situación cambie con el paquete de reformas aprobado en el Senado con ayuda de parlamentarios opositores. Un objetivo de las reformas es fomentar la inversión.

 

Tras meses de negociaciones, el oficialismo desistió de algunas demandas maximalistas, pero el presidente obtendrá un margen de acción considerablemente mayor.
«Que se haya aprobado finalmente esta ley, aunque quizás con dilaciones innecesarias, es uno de los éxitos de los primeros seis meses», dice a DW, en Buenos Aires, el asesor económico Carl Moses.

 

«La dura recesión, el precio que se pagó por el saneamiento de las finanzas estatales y el freno de la inflación, naturalmente, es un punto negativo en el balance.
Sin embargo, de todos modos se habría producido una recesión», opina Moses. Y considera que «ahora, en cambio, parece que ya se ha superado lo peor».
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