¿Por qué Arabia Saudí y otros países árabes rompen relaciones diplomáticas con Catar?

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El apoyo de Catar a los Hermanos Musulmanes y su aparente ambigüedad con Irán están detrás del boicot diplomático contra este país del Golfo.

Arabia Saudí, Egipto, Bahréin, Emiratos Árabes Unidos y ahora Yemen se han unido en su boicot diplomático contra Catar, con el que han roto relaciones por su presunto «apoyo al terrorismo», que habría hecho peligrar la seguridad y estabilidad interna de estos países árabes. ¿Qué está detrás de esta crítica medida de grandes gigantes árabes como Arabia Saudí y Egipto contra esta pequeña monarquía del Golfo?

Hermanos Musulmanes

El tradicional apoyo de Catar a la cofradía de los Hermanos Musulmanes, grupo islamista político que ha sido declarado ilegal en Arabia Saudí y Emiratos Árabes por oponerse a las respectivas monarquías hereditarias, ha sido en los últimos años permanente fuente de tensión entre estos aliados regionales. Tras la asonada militar en 2013 contra el presidente islamista Mohamed Morsi en Egipto y la posterior persecución contra los partidarios del grupo, el Gobierno de Abdelfatah Al Sisi declaró «grupo terrorista» a la Hermandad Musulmana, ahondando aún más su enfrentamiento político con Catar. 

 
 

Ya en 2014, Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos y Bahréin retiraron sus embajadores en Catar por su apoyo a este grupo islamista. Aunque esta crisis diplomática pareció solventarse meses después con el regreso de los embajadores y la expulsión de Catar de algunos miembros de los Hermanos Musulmanes acogidos en el reino árabe, la tensión entre estos países ha continuado: en su comunicado de la mañana del lunes anunciando el cese de relaciones con Catar, Egipto ha insistido en la «línea de acción anti-egipcia» del pequeño reino del Golfo, una campaña «en apoyo del terrorismo». Arabia Saudí también se ha referido al apoyo de Catar a «grupos terroristas entre ellos los Hermanos Musulmanes».

 

Pese al primer fuerte apoyo público al depuesto Mohamed Morsi, en los últimos años Catar ha intentado moderar su discurso pro-Hermanos Musulmanes y ha negado en repetidas ocasiones su financiación de otros grupos extremistas. Sin embargo, Catar sigue contándose entre los principales financiadores del grupo palestino Hamás, y algunos de sus líderes permanecen exiliados en el país, pese a las «presiones externas» (saudíes y de otros países del Golfo) que habría estado recibiendo el reino catarí para expulsarlos.

Irán

Si el apoyo de Catar a los Hermanos Musulmanes -y por ende, su apoyo a grupos catalogados como terroristas- es una de las principales razones argüidas por los cinco países árabes, la cuestión iraní sobrevuela esta crisis diplomática. En sus comunicados, Arabia Saudí y Bahréin han mencionado expresamente el apoyo de Catar a grupos subversivos pro iraníes en Bahréin.

Tras la cancelación de las sanciones contra Irán por Estados Unidos, Arabia Saudí vio amenazado su poderío como principal potencia regional. Tanto militar (bloques chíes-suníes chocan Siria o Irak) como política y económicamente (Irán podría rivalizar como exportador de petróleo). Como cabeza regional suní, Arabia Saudí está intentando eliminar cualquier posición que pueda debilitar el eje suní contra la influencia iraní en Oriente Medio.

Catar, sin embargo, se ha mostrado más ambigüo en su rechazo a Irán de lo que la monarquía saudí esperaría. La crisis diplomática estalló finalmente tras la filtración el mes pasado de unas supuestas declaraciones del emir catarí, Tamim bin Hamad Al Thani, en las que criticaba la oposición frontal de los países del Golfo contra Irán. Catar ha insistido en la falsedad de esas declaraciones, filtradas tras un «hackeo» a su agencia de noticias y parte de una «feroz campaña mediática» para aislar al pequeño reino.

Al Jazeera, manzana de la discordia

Tras la supuesta filtración, tanto Arabia Saudí como Egipto bloquearon el acceso de decenas de portales de noticias con lazos con Catar, entre ellos Al Jazeera, televisión con sede en Doha.

Durante las llamadas primaveras árabes, Catar apoyó públicamente los movimientos islamistas contra los regímenes establecidos, algo que países como Arabia Saudí vieron como una amenaza a su estabilidad interna. Al Jazeera, cadena nacional catarí y una de las grandes televisiones internacionales en la región, ha sido expulsada de Egipto tras su cobertura de la asonada militar contra los islamistas y muchos de sus periodistas detenidos. Periodistas de Al Jazeera se han enfrentado a cargos desde traición a espionaje.

Yemen

Catar ha sido también expulsado de la coalición militar, liderada por Arabia Saudí, en Yemen. Según ha acusado Riad, Catar estaría asistiendo a los rebeldes hutíes, apoyados precisamente por Irán. Tras el annuncio de ruptura de lazos diplomáticos de los cuatro países árabes, el Gobierno oficial yemení se ha unido al boicot, aduciendo que ha quedado «claro» su trato de favor con «las milicias golpistas» hutíes.

Libia

En el país norteafricano, antes «reino» del dictador Mumar Gadafi, Catar y Emiratos Árabes Unidos han establecido su particular enfrentamiento geopolítico. EAU, junto a Rusia y Egipto, apoya al gobierno en el este del país, Tobruk, pero especialmente al general Khalifa Haftar frente al gobierno islamista en Trípoli, apoyado por Catar.

Respuesta de Catar

A través de un comunicado difundido por su agencia de noticias local, el Ministerio de Exteriores catarí ha criticado la decisión de estos países árabes, aseverando que «no tienen fundamento» y que sus acusaciones se basan en «mentiras». Ha añadido que, con estas medidas, Arabia Saudí y sus aliados tienen «el objetivo claro de imponer la tutela sobre el estado (catarí)», buscando la sumisión completa del pequeño país árabe al poderío y los intereses regionales saudíes.

A.Alamilos

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