Un juez ordena el arresto de Cristóbal López, el empresario más poderoso del kirchnerismo

America Latina
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Un hombre poderoso, con influencia política y muchos millones en sus cuentas bancarias ha caído en desgracia. Se llama Cristóbal López y fue durante años uno de los empresarios preferidos de los Kirchner. El “zar del juego”, como lo llaman, acumuló durante el kirchnerismo casinos, una petrolera y medios de comunicación, todo bajo el paraguas del Grupo Indalo.

Llegó a ser uno de los hombres más ricos de Argentina, pero con la llegada de Mauricio Macri al poder y la reactivación de causas judiciales largamente demoradas, su imperio se ha venido abajo. Un juez pidió ahora su captura y la de su socio, Fabián De Souza. Los acusa de apropiarse durante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner de 8.000 millones de pesos (unos 450 millones de dólares) de un impuesto a los combustibles que su empresa OIL Combustibles nunca pagó a la AFIP, la oficina impositiva.

 

López es un empresario patagónico icono del kirchnerismo, y su caída fue tan rápido como su ascenso. La justica lo investiga porque su petrolera presuntamente usó el dinero que no pagó a la AFIP para financiar el desarrollo del resto de las empresas del Indalo. Para el juez, la evasión fue tan grande que no pudo hacerse sin complicidad de las autoridades. Y por eso el juez Fabián Ercolini, a cargo de la investigación, también proceso sin prisión preventiva al extitular de la AFIP Ricardo Echegaray.

La presunta maniobra de la AFIP y López "se ejecutó al amparo de una política general de otorgamiento de planes de facilidades de pago para los deudores tributarios”, escribió el juez en su fallo. La petrolera OIL conseguía así amparo legal a su demora, pagaba sólo las primeras cuotas y luego se ahorraba el resto, una estrategia que "permitió que la firma OIL no abonara el impuesto a los combustibles líquidos ya recaudado (en los surtidores) y acumulara una deuda con el Fisco Nacional varias veces mayor a los bienes de uso y cambio de la petrolera".

 

El grupo Indalo fue muy poderoso, y no sólo por los dividendos de OIL, el casino que tiene en el puerto de Buenos Aires y la máquinas tragamonedas del hipódromo de Palermo, en la capital. Fueron clave en su relación con el poder el canal de noticias C5N y Radio 10, dos medios críticos al kirchnerismo que López compró en 2012 al empresario Daniel Hadad. El multimedios, al que se sumó también un diario, Ámbito Financiero, dio un giro en su línea editorial a favor del anterior Gobierno y con la llegada de Macri fue de los pocos que lo atacaron.

La estrella de los medios de López se apagó a medida que crecían los problemas judiciales de su petrolera, motor económico del grupo. C5N primero despidió a Roberto Navarro, un periodista hipercrítico con la gestión macrista, y luego a Víctor Hugo Morales, otra figura reconocida que nunca ocultó su apoyo a la expresidenta. Pronto llegó la venta del canal, una operación aún bajo la mirada de la justicia, y los problemas financieros de OIL derivados de su millonaria deuda impositiva.

López era hasta ahora un superviviente del kirchnerismo, luego de que la justicia apresara por corrupción al empresario Lázaro Báez, otro patagónico que se enriqueció bajo el ala del matrimonio presidencial. Báez pasó de cajero de banco en la ciudad de Río Gallegos, adonde conoció a Néstor Kirchner cuando éste era alcalde, a constructor millonario gracias a la obra pública. Báez figura junto con López en varios expedientes judiciales contra Cristina Kirchner, sospechados de pagar sobornos a la expresidenta a cambio de contratos del Estado y otros favores políticos. Lo cierto es la caída de Báez primero y López después estrecha aún más el cerco judicial alrededor de la expresidenta.

FEDERICO RIVAS MOLINA

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