Noche de tensión y miedo en Miami ante la llegada de Irma

EE.UU
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Aunque tenía apenas 7 años cuando tuvo lugar, Nadia Payan todavía recuerda el paso del huracán Andrew, que devastó el sur de Florida en 1992. "Es imposible olvidar cómo amanecimos el día después. Zonas enteras de la ciudad habían desaparecido, barridas por el viento".

Un cuarto de siglo más tarde, Payan teme que 'Irma' provoque daños mayores a los causados por Andrew, huracán que se cobró la vida de 66 personas en su paso por la zona. "Tenemos cierta esperanza, pues los pronósticos indican que el epicentro pasará por la costa oeste de Florida, pero el problema es que es una tormenta tan grande -prácticamente del tamaño del estado entero- que no hay forma de que nos libremos del todo. Habrá daños sí o sí".

 

Payan se ha refugiado en la casa de sus padres en el corazón de Coconut Grove, uno de los barrios perpetuamente de moda de la zona metropolitana de Miami gracias a la abundancia de plantas tropicales y su ubicación a las orillas de la Bahía de Biscayne. Precisamente esa ubicación ha hecho que la ciudad lo haya incluido en la zona de evacuación, pero como tantos otros, Payan no ha tenido la opción de irse a un sitio más seguro.

"Todos los refugios oficiales están llenos y es demasiado tarde para organizar una escapada en coche... ¿En todo caso, a dónde iríamos?", dice la joven diseñadora. Mientras habla con EL MUNDO, se escuchan fuertes golpes en el fondo: el sonido de grandes ramas de árboles cayendo sobre el tejado, partidas por las enormes ráfagas de viento.

"No nos encontramos tan cerca de la Bahía como para temer inundaciones y nuestra casa sobrevivió Andrew... Pero hay riesgo de tornados y ya hemos visto varios árboles caídos. La gente tiene miedo. Nos han dicho que es una tormenta perfecta, algunos medios aquí incluso lo han llamado un huracán de categoría 6, algo que ni existe. Sólo cabe esperar y esperar que todo salga bien". A pocos kilómetros de distancia, la abogada Leah Weston reconoce que la decisión entre huir la Florida y quedarse en casa fue difícil.

"No estamos en la zona de evacuación pero compramos esta casa el pasado mes de mayo y todavía no hemos podido instalar ventanas que consigan resistir grandes impactos. Yo vivía en Nueva Orleans en 2005 y fui evacuada a Atlanta ante la llegada del huracán Katrina. El nivel de pánico colectivo esta semana, con gente atrapada en atascos masivos, me ha recordado a eso...".

"Me he quedado porque mis padres se han quedado. Su casa es segura, está reforzada, y creo que si me hubiese ido pasaría el tiempo entero preocupándome sobre su bienestar. Prefiero quedarme y saber que están bien".

Peleas en las gasolineras, supermercados con precios inflados...

Ante la llegada de Irma, Briana Saati ha huído de su apartamento en la lujosa isla de Grove Island a la zona interior de South Miami, donde se ella y su padre, que sufre alzheimer, se han refugiado con amigos. Cuando EL MUNDO habla con ella durante la madrugada en Florida, la electricidad ha fallado y se encuentran a oscuras dentro de una casa completamente sellada.

"Sólo escuchamos como cae la lluvia y suena el viento. Estamos preocupados, pero con menos estrés que el vivido durante esta semana. Las autoridades vieron el caos en Texas tras el huracán Harvey y se pusieron apocalípticas. Los medios fomentaron ese miedo y eso sacó lo peor de las personas: hubo peleas en gasolineras, supermercados que inflaron los precios para aprovecharse de la desesperación, gente histérica llevándose cantidades de comida que nunca consumirán...".

"Las personas mayores han hecho caso omiso a la orden de evacuación porque quieren proteger sus casas de los ladrones que podrían aprovecharse del caos después de la tormenta. Lo malo es que mucha de la gente que sí ha salido lo ha hecho rumbo a la costa oeste del Estado, pensando que allí estarían a salvo, ya que parecía que la tormenta venía para Miami. Ahora el trayecto del huracán ha cambiado, y sin quererlo se han trasladado justo a la zona donde habrá un impacto directo".

 

Jorge Santana pasó la semana reforzando una treintena de casas ante la llegada de Irma. Como Saati, reconoce que ya que ha llegado el huracán se ha quedado más tranquilo.

"Estamos sin electricidad y con ráfagas de viento de más de 200 kilómetros por hora, pero nos dicen por la radio que ha perdido velocidad -está avanzando a unos 12 kilómetros por hora, versus los 30 de Andrew en 1992- y eso sugiere que será menos devastador. Lo malo es que es una tormenta del tamaño del estado de la Florida, por lo que vamos a estar lidiando con ella y encerrados en casa durante muchísimo tiempo".

"Hemos pasado una semana infernal. Yo ya pasé por Andrew, Rita, Katrina y no sé cuántos huracanes adicionales, y es la primera vez que he sentido miedo. Pero a veces la anticipación es peor que la tormenta, y parece que nos vamos a librar de lo peor".

A diferencia de los otros residentes de la zona consultados por EL MUNDO, Santana dice que la reacción de los miameños en tiempos tan críticos le ha llenado de orgullo. "Por mucho enfrentamiento que haya habido, los gestos de solidaridad han sido abundantes. Vecinos se han ayudado mutuamente, bloqueando ventanas con tablas de madera y retirando objetos que podrían volar durante la tormenta; hay gente que ha desafiado órdenes de evacuación para volver a la zona y acompañar a familiares que rehusaban huir. Estamos preparados, y sobre todo, estamos unidos".

AITOR HERNÁNDEZ MORALES

 

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