La casa Blanca presenta el borrador del presupuesto para el 2018

EE.UU
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La rueda de prensa diaria que da el portavoz de Naciones Unidas arrancó ese mismo día hablando del borrador de presupuesto que el equipo de Trump acaba de hacer público. 

La Casa Blanca presentó un primer borrador de presupuesto federal para el ejercicio fiscal de 2018, que empieza el 1 de octubre, y sirvió para confirmar el giro nacionalista y militarista del nuevo presidente republicano. La propuesta que debe discutir el Congreso aborda aquellas partidas en las que tiene margen de maniobra, es decir, no altera los gastos sociales protegidos por ley (como el gasto en pensiones y la cobertura sanitaria de mayores y pobres), pero ya esboza una larga lista de perdedores.

Si el arsenal nuclear engorda en 2.000 millones de dólares, la financiación federal a la televisión y radio pública nacional, que el presidente Lyndon B. Johnson impulsó en los 60, desaparece por completo. Si la financiación al desarrollo baja un 28%, el fondo para los veteranos del Ejército mejora un 6%.

Difícil negociación

“Un presupuesto que ponga a América primero debe hacer de la seguridad su prioridad número 1, sin seguridad no puede haber prosperidad”, dijo Trump en referencia a un proyecto presupuestario que llevaba por título los lemas electorales del empresario neoyorquino América Primero. Un borrador del presupuesto para hacer que América sea grande de nuevo. Y prácticamente todo lo que esas páginas recogen, desde el rearme militar hasta una reducción reganiana del Gobierno, ha salido del discurso trumpista, incluido el famoso muro fronterizo con México, una promesa estelar e incendiaria de la campaña, que también aparece en las cuentas.

Lo de este jueves, con todo, solo fue el principio. Trump lanza esta propuesta al Congreso y ahora se abre un periodo de duras negociaciones, pese a la mayoría republicana de la Cámara. Y el motivo no es solo la batalla que ya ayer prometieron dar los demócratas –que tachan el presupuesto de “devastador” para la clase media-, sino también la discrepancia con los propios republicanos, ya que muchos recortes son tremendamente impopulares en los estados a los que representan. Una buena señal de lo que se cierne sobre Washington es que el presupuesto que Obama planteó para 2017 no ha llegado a aprobarse. Las críticas de los primeros congresistas republicanos llegaron esta misma tarde.

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