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El córtex visual primario, que procesa e interpreta la información de la retina, continúa evolucionando durante la vida adulta.

El cerebro es el órgano más complejo del organismo, y cada día se descubren más detalles sobre su funcionamiento y plasticidad. Si bien la comunidad científica tenía por supuesto que determinadas áreas del cerebro se forman en los primeros años de vida, y se mantienen estáticas en la vida adulta, un estudio ha desterrado esta afirmación con respecto a un área del cerebro: el córtex visual primario (VI). Según la investigación, publicada en la revista Journal of Neuroscienceel área cerebral que procesa e interpreta la información visual continúa desarrollándose hasta los 36 años.

"Nuestra idea de que las áreas sensoriales del cerebro terminan de evolucionar en la infancia es completamente equivocada", expresa la autora del estudio, Kathryn Murphy, que esperaba encontrar evidencias de que el córtex alcanzaba su madurez a la edad de 5 ó 6 años, tal como habían predicho anteriores estudios en animalesLa idea ha tenido que ser rechazada tras analizar los datos de 30 personas de edades comprendidas entre los 20 y los 80 años. Una sorpresa para Murphy y su equipo, de la Universidad de McMaster, en Canadá. 

El córtex visual primario se encarga de procesar la información que llega de lasretinas, para después mandarla a otras 20 zonas especializadas, un trabajo de unas 280 millones de neuronas. A su vez, existen determinadas proteínas que impulsan las acciones de las neuronas en la corteza visual en la parte posterior del cerebro. Según el estudio, estas proteínas moldean la acción de estas neuronas durante años, aproximadamente, hasta la edad de 36. "Aún existen grandes lagunas en la manera que tenemos de entender el cerebro", reconoce la investigadora.

El descubrimiento de la plasticidad del córtex visual primario puede abrir vías terapéuticas en algunas patologías de la visión; por ejemplo, el ojo vago, desterrando la idea de que solo los niños pueden responder a las terapias correctivas. Además, es posible que este hallazgo dé paso al descubrimiento de otras áreas cerebrales que, como el córtex visual, sean más plásticas de lo que se pensaba.

Referencias:

Kathryn M. Murphy. Development of glutamatergic proteins in human visual cortex across the lifespan. Journal of Neuroscience. (2017) 2304-16; DOI: https://doi.org/10.1523/JNEUROSCI.2304-16.2017

La belleza no solo está en los ojos del que mira, sino también en sus  oídos y su olfato. Al menos eso es lo que se desprende de un estudio realizado por un grupo internacional de investigadores europeos y publicado en la revista Frontiers in Psychology.

No te estamos descubriendo un gran qué si te decimos que gozar de un buen aspecto físico determina en gran medida nuestro nivel de atractivo ante los demás, pero quizás te sorprenda algo más saber que a menudo subestimamos dos elementos importantes en ese mismo terreno: nuestra voz y nuestro olor. 

Esta investigación, que ha consistido en la revisión de 73 estudios publicados en las tres últimas décadas, viene a señalar lo poco que se ha llegado a estudiar el papel que la voz y el olor desempeñan en nuestro atractivo, y lo importante que estos factores auditivos y olfativos son junto con los visuales, ya que estos expertos consideran que la percepción del atractivo de las personas incluye todos esos factores. Es decir, es multimodal.

 

"Percibir a los demás a través de los tres canales da una variedad más confiable y más amplia de información sobre esas personas", destaca Agata Groyecka, autora principal de este informe e investigadora de la Universidad de Wrocklaw (Polonia).

 

Entre los hallazgos vinculados al oído, hay algunos que eran más intuitivos, como en el caso de las personas que adivinaban el género y la edad de alguien basándose solo en la voz, pero los que escuchaban también demostraron su pericia a la hora de detectar aspectos tan variopintos en una voz como la dominación, la cooperación, el estado emocional y también el tamaño del cuerpo de quien hablaba. Asimismo, otros estudios han demostrado que la gente podía deducir informaciones similares basándose solo en el olor de los individuos. "Espero que esta revisión inspire a los investigadores para seguir explorando el papel de la audición y el olfato en las relaciones sociales", apunta Groyecka.

Tendemos a pensar que nuestro olfato no es especialmente fino, pero los científicos advierten que, en realidad, es tan bueno o mejor que el de muchos animales.

Es una de esas cosas que venimos dando por ciertas sin preguntarnos mucho sobre ellas: en general, solemos pensar que, comparado con el de los animales, nuestro sentido del olfato es bastante pobre. Pues bien, nada más lejos de la realidad. Los últimos estudios en este sentido apuntan que los seres humanos somos capaces de distinguir alrededor de un billón de estímulos olfativos. De hecho, el número de neuronas presentes en el bulbo olfatorio de muchas especies de mamíferos es similar; por ejemplo, en la nuestra, esta estructura es bastante grande si la comparamos con la de algunos roedores, a los que habitualmente se les presupone un mejor olfato. 

Hasta hace poco, se asumía que las personas no podían dejarse dominar por este sentido. Sin embargo, podemos captar y discriminar una gran gama de olores. "Somos más sensibles que los roedores y los perros para muchos de ellos, y como estos, también tenemos la capacidad de seguir rastros", indica McGann. Además, el sentido del olfato influye notablemente en nuestros comportamientos y estados afectivos, e interviene de una u otra forma en aspectos tan distintos como la elección de nuestra comida favorita o de pareja. "Algunos trabajos relacionan asimismo la pérdida del sentido del olfato con la aparición de distintos males, como el alzhéimer y el párkinson, por lo que habría que profundizar en su estudio", apunta McGann.

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