Opinion

Un fenómeno político extraordinario ha ocurrido en los últimos años, la activación y desactivación de los movimientos disidentes de Cuba y Venezuela. Pareciera que entraron en hibernación cuando tenían un éxito sin precedentes en la lucha contra las tiranías revolucionarias. La primavera húngara en 1956, la primavera de Praga en el 1968 y quien sabe cuantos más que no lograron trascender la censura de la cortina de hierro, todos se dieron por vencidos cuando las condiciones objetivas y subjetivas estaban dadas para su triunfo, solamente el movimiento Solidaridad de Polonia alcanzó una victoria que fue el comienzo de la desaparición de la todopoderosa URSS y debemos tratar de comprender porque.
El exilio cubano nunca consiguió conquistar el interés y el apoyo logrado por los disidentes cubanos, cada acto o discurso de la disidencia resonaron a lo largo y ancho de nuestro planeta como nunca antes y de repente desaparecieron de la palestra pública coincidiendo con el acercamiento entre la disidencia interna y el exilio. Es necesario decir que al exilio nunca le interesó captar simpatías a nivel de pueblo, dedicaron todos sus recursos y esfuerzos a denuncias en las organizaciones internacionales.
Buscando razones y diferencias me llamó la atención que la disidencia mantenía un discurso contra la tiranía que los oprime, el exilio en cambio desde el principio trazó su lucha contra el comunismo y esas dos posiciones se parecen en este caso pero no son iguales. Todos los pueblos del mundo saben lo que significa el oprobio de una tiranía y sentimos natural simpatía por el esfuerzo de cualquier  pueblo para lograr su liberación, pero también recordamos los actos salvajes de los anticomunistas como Hitler, Mussolini, Franco, Trujillo, Stroessner, Somoza y muchos etc., generando el rechazo instintivo de cualquier causa anticomunista. Cuando el gobierno cubano permitió la visita de los disidente a Miami fueron inoculados con  el virus del anticomunismo y comenzaron a perder las simpatías logradas.
Hay otros hechos que llaman la atención, las coincidencias estratégicas del gobierno de Cuba y el exilio. En los años setentas notamos la coincidencia en aislar a Cuba y hoy se repite de nuevo. La apertura forzada por la segura desaparición del petróleo venezolano, presionó al gobierno a permitir los cuentapropistas pero ya en Septiembre anunciaron su revocación, porque su éxito comenzaba a mostrar el potencial de escaparse de su control, lo que sería positivo para la causa de la libertad, sin embargo el exilio apuesta de nuevo en el aislamiento.  Cuando coincidas con tu enemigo, revisate.
En Venezuela el pueblo escribió páginas gloriosas en la lucha por su libertad y bienestar, páginas que llenan de orgullo y respeto a la especie humana y después de enfrentar la maquinaria represiva en las calles por meses, después de conseguir el respaldo internacional a nivel de gobiernos que asumieron las demandas y posiciones de la disidencia, además de un apoyo sin  precedentes a nivel de pueblos, abandonan las calles y cometieron suicidio político al participar en un previsible matadero electoral y en donde tenían que ser derrotados para el gobierno pudiera sobrevivir y fueron derrotados después de propiciar un reflujo de masas que va a ser muy difícil de revertir.
Buscando coincidencias y diferencias con Solidaridad en Polonia resalta la vistosa bandera de ser DERECHA enarbolada por todos menos por Solidaridad. El movimiento Solidaridad fue creado, dirigido y sostenido por el papa polaco Karol Józef Wojtyla y fue un asunto de un pueblo religioso contra el gobierno ateo, nunca se consideraron ser de derechas y creo que hemos encontrado una importante clave.
Son de derechas para oponerse, lógicamente, al gobierno de izquierda pero, ¿puede existir un gobierno de izquierda?, la respuesta es no y ahí reside la confusión que los desarma. Todo gobierno está obligado a CONSERVAR las condiciones que le permite existir y eso lo hace de derechas, aunque mantenga un discurso izquierdista para justificar sus desmanes. Si sus oponentes son también de derecha coincidiran  y abandonaran la lucha para ir a elecciones porque la derecha solo tiene dos vías: la legal que son las elecciones y la ilegal que son los golpes de estados pero hay que tener las fuerzas armadas y si no la tienen deben asumir que son el cambio y por tanto la izquierda con toda su cultura conspirativa y subversiva para derrocar tiranías. Si por elecciones se puede bien, pero la izquierda nunca descarta ninguna opción.
Los aportes reales del marxismo al acervo humano son el ausentismo laboral y la expropiación de la izquierda. Ellos se declararon la única izquierda posible y pretenden arrastrar el concepto izquierda al cementerio de la historia junto a ellos y eso no se puede permitir porque ningún pájaro puede volar con una sola ala. Una de las siete leyes universales establece: "TODO ES POLAR", o no puede existir afirmo yo.
El problema es que ser izquierda ya no es una posición prestigiosa y ha perdido su convocatoria por el fracaso no de la izquierda, fracasó la propuesta marxista ya siendo gobierno y por tanto derecha, pero ahora necesitamos la izquierda. Necesitamos una izquierda que barra con las tiranías revolucionarias, necesitamos una izquierda que intente salvar a los países europeos de su destrucción por una inmigración descontrolada impuesta por sus gobiernos, porqué nadie reacciona. Necesitamos una izquierda que enfrente en mi país, República Dominicana, la invasión forzada de nuestros ancestrales enemigos, necesitamos una izquierda que se oponga a los abusos corporativos, la sociedad necesita de izquierda y derecha para existir y progresar.
Hay que rescatar a la izquierda.
 

Victor Ml. Caamaño

Según la Metapedia, versión alternativa de la Wikipedia, el Holocausto fue un genocidio intencional solo según la historia políticamente correcta. En el foro Voat, crear una página personal escogiendo identificarse con la imagen de Hitler no supone ningún problema. Estas plataformas, igual que la red social Gab, en la que se expresan sin tapujos algunos de los máximos exponentes de la extrema derecha estadounidense, o el foro supremacista Stormfront, creado por el expresidente del Ku Klux Klan, se han desarrollado en los últimos años para ofrecer una respuesta al supuesto control de la libertad de expresión de sus homólogos más populares, como Facebook, Twitter, Reddit o la mencionada Wikipedia. Reivindican su derecho a compartir su propia versión de la realidad en espacios que no les veten por su más que cuestionable discurso, como acaba de suceder con los anuncios de Rusia Today y Sputnick en la web del pajarillo.

 

Y no les faltan seguidores. “Internet está fracturado y no se puede hacer mucho al respecto”, explica Carl Miller, director de investigación del think tank británico Demos, al recordar la extrema facilidad con la que los usuarios que han sido bloqueados por alguna violación de los códigos de conducta pueden cambiar de una red social a otra o incluso crear una propia. 

El pasado mes de agosto la red social Gab celebraba haber conseguido recaudar un millón de dólares con un tuit en el que se desahogaba contra la “basura elitista de Silicon Valley”. Andrew Torba creó Gab hace un año como respuesta al “monopolio de la izquierda en los gigantes del social media, que no tienen derecho a decidir por los demás qué significa acoso”. Hace dos años, la agregadora de contenidos Reddit tenía más de ocho millones de usuarios y más de 150 millones de visitas mensuales, pero la decisión de bloquear a cinco foros, que respectivamente fueron considerados lesivos para las personas obesas, los transexuales y los negros, causó un verdadero motín. No tardó en aparecer un servicio parecido, pero con menos reglas. “La libertad de expresión puede ser buena y mala. Si bien no aprobamos el discurso del odio, también estamos firmemente en contra de la intromisión en la naturaleza humana”, ha declarado en una reciente entrevista Atif Colo, cofundador de Voat. En septiembre los usuarios del foro supremacista Stormfront celebraban haber vuelto a estar online, tras un duro toma y daca con los servidores que habían inhabilitado el servicio a raíz de los disturbios que este agosto dejaron a tres muertos en Charlottesville (EE UU).

“La libertad de expresión es importante, pero choca con otras libertades tan fundamentales como el derecho a no ser menospreciado o acosado por pertenecer a una minoría [...]. La ley, sin embargo, trabaja en una zona gris”, explica Miller al detallar que los Gobiernos están exigiendo cada día más responsabilidades a las compañías tecnológicas frente a los riesgos que supone la difusión de contenidos que incitan al odio contra las minorías o comparten información falsa. El pasado junio, gigantes como Facebook, Twitter o Youtube firmaron un acuerdo en el que se comprometían a retirar gran parte de los contenidos ilegales y lesivos, aunque todavía falte un acuerdo global sobre lo que se puede considerar como tal. En un documento presentado hace unos días, la misma Comisión Europea reconocía esta falta: al presentar una nueva hoja de ruta contra el discurso del odio, la Comisión subrayó la necesidad de “abordar el tema de forma más uniforme” ya que “actualmente no existe una normativa unificada acerca de cuándo hay que eliminar qué contenidos”.

El número de los contenidos retirados por la violación de la normativa acerca del discurso del odio se ha duplicado en los últimos años. Actualmente, un 28% de ellos tarda más de una semana en ser eliminado, según la Comisión Europea. En la última memoria presentada a principios de este septiembre, la Fiscalía general del Estado español alertaba del incremento del número de delitos registrados a lo largo de 2016. Según detalla Miller, Demos en el mismo año ha detectado en Reino Unido la publicación de al menos 150.000 tuits agresivos o lesivos hacia alguna minoría, sobre todo después de los atentados de Londres del pasado marzo. Esteban Ibarra, presidente de Movimiento contra la Intolerancia, apunta que el mismo fenómeno se produjo en España en las dos semanas sucesivas al atentado de Barcelona y Cambrils, cuando la asociación detectó unos 400 impactos negativos, es decir, contenidos compartidos abiertamente islamófobos. 

Miller e Ibarra coinciden en recalcar que la creciente presión de los gigantes de la tecnología está contribuyendo a partir en dos Internet, lo que implica una sofisticación de los contenidos que inciten al odio, que se filtran de modo más sutil y difícil de detectar. “Si por ejemplo Facebook monta un algoritmo que borra automáticamente las frases abiertamente racistas, este puede ser ineficaz a la hora de detectar medias verdades o la presencia de información muy sesgada o violenta. Y las medias verdades son mentiras”, afirma Ibarra al recalcar que las acciones legales podrían no ser suficientes para erradicar el problema. “Nos dicen que tenemos que trabajar en el contrarrelato, pero se trata de la lucha de David contra Goliat”. Luca Gervasoni, codirector del centro para la acción no violenta Novact, considera que la vía legal ha demostrado ser ineficaz e incluso contraproducente a la hora de erradicar el problema. “Bloquear una cuenta, un forum, una web, hace que el discurso del odio en la red suba porque les ofrece legitimidad política”, afirma.

La relación de los movimientos extremistas con Internet no es una novedad. Fueron de hecho pioneros en volcarse en la Red, al no tener fácil acceso a los canales de comunicación tradicionales, según explicó en una columna del diario The Guardian el director de Demos, Jamie Bartlett. En su último libro, Radicals Chasing Utopia, Bartlett define los radicales como aquellos que intentan que el mundo se parezca a ellos, frente a los “moderados”, que intentan adaptarse a lo que mayoritariamente se considera aceptado. El problema, según Bartlett, es que el momento histórico y social presenta una grave fractura en este sentido, al que los expertos consultados suman la falta de una acción unitaria por parte de las autoridades y la escasa transparencia de las medidas tomadas por la compañías tecnológicas. “Hay mucha gente que está fallando”, concluye Ibarra, “y el resultado es la creación de comunidades fanatizadas que rechazan cualquier pensamiento crítico”. Es decir, un mundo a medida de los extremistas.

La fractura en el consumo de información

El Reuters Institute ha detectado un incremento de la polarización de las distintas audiencias a la hora de consumir información. Los lectores que se identifican con una ideología de derecha en Estados Unidos se informan casi exclusivamente a través de Fox News, mientras que la audiencia que se considera de izquierda apuesta más por la información de CNN. En el informe publicado este abril, Italia, España y Polonia figuran entre los países europeos con una mayor fractura entre su audiencia. En el informe se apunta que la presencia y el rápido crecimiento de medios digitales con una fuerte identidad política están redefiniendo el ecosistema informativo, sobre todo en Estados Unidos.

Denise Zani

Lo más increíble no es que Donald Trump soltara otra tuitorreada de adolescente trastornado la semana pasada, escupiendo sangre y bilis contra una pareja de presentadores de televisión. Ni que este domingo el comandante en jefe de Estados Unidos recurriera a una ofensiva gorilesca en su guerra santa contra la CNN.

 

Lo más increíble no es que Trump degrade la dignidad de su cargo, la de su país y la de su lengua cada vez que convierte sus impulsos en palabras.

 

Lo más increíble no es, como detalló The New York Times la semana pasada, que haya dicho cien mentiras en los cinco meses pasados desde su investidura.

Lo más increíble no es que sus extranjeros favoritos sean déspotas rusos, filipinos o saudíes.

Lo más increíble no es que el presidente de Estados Unidos sea el líder más raro del planeta, con la posible excepción del de Corea del Norte.

Lo más increíble no es que la totalidad de sus conocimientos del mundo cabrían cómodamente dentro de una lata de Coca-Cola.

Lo más increíble no es que cuando el hombre más poderoso del planeta se reúna esta semana con los líderes del G20 en Hamburgo él sera, de lejos, el más bobo y el más irresponsable de la clase.

Todo esto lo saben perfectamente bien Angela Merkel, Emmanuel Macron, Vladímir Putin y Xi Jinping. Lo saben ustedes, queridos lectores. Lo sabe la gran mayoría de los miembros del Congreso norteamericano, los jueces de la Corte Suprema, los gobernadores de los 50 Estados. Lo tienen que saber también los miembros de su Gabinete, obligados todos a tratarle como un niño malcriado, o un perro rabioso, o un loco rey feudal.

Por eso lo que sí es increíble, lo más increíble y lo más aberrante de la época en la que vivimos, es que el Congreso, el Tribunal Supremo, los gobernadores y los miembros del Gabinete presidencial de Estados Unidos aguanten que semejante energúmeno ocupe el cargo más peligroso del planeta, que no le hayan destituido por el bien de su país y el de la humanidad; que no hayan recurrido a la Constitución o al sentido común o a lo que sea para forzar su salida; que no hayan seguido la lógica del senador del partido republicano que dijo la semana pasada, como respuesta a aquel grotesco tuit presidencial contra los dos periodistas: “Pare. Por favor, pare ya”.

Si fuese el gerente de un local de McDonald’s le hubieran despedido hace tiempo. Pero no. Pasan los días, uno se despierta por la mañana, y ahí sigue Trump.

¿Ha habido alguna vez en la historia algún líder en el que la discrepancia entre el alcance global de su poder y la ridiculez de su persona haya sido más abismal? Quizá algún emperador romano. Invito a los lectores a que hagan propuestas.

JOHN CARLIN

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