Planeta

El iceberg A-68 ha empezado a moverse. El enorme bloque de hielo desgajado de la plataforma Larsen C, de un tamaño equivalente a la superficie de Cantabria, se está apartando lentamente de la península Antártica. Las imágenes de satélite revelan que se ha ensanchado el espacio existente entre el A-68 y la placa de la que se desprendió. Las fotografías también muestran las primeras grietas en el enorme bloque de hielo de 5.800 km2, que podrían causar la formación de nuevos icebergs.

Seguir los pasos del iceberg es ahora una prioridad para los científicos que intentan prever su trayectoria. Asimismo, el A-68 representa un experimento natural para comprobar la validez de los modelos teóricos sobre las corrientes oceánicas alrededor de la Antártida.

Iceberg
Iceberg (Anna Monell)
 

El invierno austral no favorece la captación de imágenes vía satélite ya que en esta época se suceden largas noches con nubes. Pero los radares y sensores infrarrojos del satélite Deimos-1 –de la empresa española Deimos Imaging– han proporcionado imágenes donde se aprecia la evolución del iceberg en sus primeros días. En ellas, se detecta la existencia de un nítido canal de agua entre el iceberg y la plataforma residual Larsen C a lo largo de la costa antártica. “La separación mide entre uno y dos kilómetros en la zona norte y un poco más en la sur”, señalan los científicos del proyecto Midas, que estudian los efectos del calentamiento sobre la plataforma Larsen C. En una imagen de Deimos-1 del 18 de julio también puede verse cómo la banquisa del mar de Weddell se ha ido cuarteando por la presión del iceberg. De hecho, un segmento de la banquisa se ha unido al iceberg en la parte central y se ha desmigajado hasta quedar libre de hielo.

Los observadores vigilan la evolución de la placa convencidos de que se romperá en numerosos fragmentos

Este segmento, que actúa como proa del iceberg, es mucho más fino que el bloque principal. En cambio, el grosor del iceberg es igual en toda su superficie. “Pensamos que, de promedio, el A-68 tiene unos 200 metros de espesor. Puede haber variaciones, pero al ser un iceberg plano, son pequeñas” explica Anna Hogg, experta en observación por satélite de los glaciares de la Universidad de Leeds (Reino Unido).

Para los científicos, no es extraño que el A-68 deje ver ya sus primeras brechas. “Los icebergs de gran tamaño suelen romperse pronto en varias piezas grandes. Es su patrón típico”, dice Ted Scambos, científico principal del Centro Nacional de Datos sobre Hielo y Nieve de EE.UU. (NSIDC), que sigue el caso del A-68 y los icebergs de Larsen.

El fragmento rectangular que se observa en la parte superior derecha de la fotografía –por donde finalmente se produjo la ruptura del iceberg– es también la zona más proclive a que el A-68 se fracture. La preocupación no radica en estas primeras grietas ya visibles ni en los previsibles nuevos bloques de hielo que se formen, sino en la posibilidad de que el iceberg se desmenuce en muchos trozos pequeños, hipótesis que complicaría el seguimiento de estos fragmentos en el océano.

Serán las corrientes marinas las que marquen el rumbo al iceberg y a las placas rotas. Hay dos opciones para este periplo. Los científicos apuntan que seguirán una trayectoria inicial hacia el norte, en paralelo a la costa oriental de la Antártida; se alejarán del mar de Weddell y viajarán al nordeste hacia el Atlántico Sur. Por su tamaño se cree que el A-68 no encallará en bancos de arena y que la rotación de la Tierra lo mantendrá cerca de la Antártida por el efecto Coriolis.

El A-68 se desplazará más rápido cuando desaparezca la banquisa del mar de Weddell tras el invierno austral

“Una vez que alcance el extremo norte de la península Antártica, lo lógico es que se desplace en dirección nordeste hacia las islas de Georgia y Sandwich del Sur, siguiendo una ruta similar a la del bote salvavidas de la expedición de Shackleton”, explica Ted Scambos. “Una vez allí podría derivar hacia el norte, aunque en raras ocasiones un iceberg ha llegado a Mar del Plata, cerca de Buenos Aires. Lo habitual es que los icebergs se desplacen más al este y se rompan en el Atlántico Sur”, agrega el científico del NSIDC, para quien uno de los aspectos más interesantes de esta ruta es “ver cómo sobrevive a la deriva hacia el norte cuando su superficie comience a derretirse”.

La segunda opción, menos probable, es que las corrientes arrastren al iceberg y sus fragmentos en línea recta desde la península Antártica hacia el norte, en dirección a las islas Malvinas. “Si es así, podría, representar un peligro para los buques en el paso de Drake”, señala Anna Hogg.

Pero aún falta tiempo para que todo ello ocurra. Por delante queda un largo invierno austral, con mares helados. “La presencia de hielo marino muy espeso frenará el movimiento del iceberg. Todo indica que dejará un gran rastro o vía de agua sin hielo a medida que las corrientes más profundas lo empujen” apunta Scambos. De hecho, el A-68 se ha formado en una estación del año idónea para que el iceberg se mueva lentamente en el mar. “A medida que vaya desapareciendo el hielo marino, algo que puede tardar aún varios meses, el A-68 se moverá más rápido”, concluye el científico.

FRANCISCO AGUILAR CALDERÓN,

Es habitual pensar en ellas como seres insensibles, aburridos, previsibles o inactivos. Pero nada más alejado de la realidad. Cuando nos acercamos a oler la flor de esa planta, aparentemente inerte, no es más que una respuesta a todo un acto de comunicación con colores, olores y sustancias químicas que hace que nos sintamos atraídos hacia ella. Hay palmeras capaces de caminar, plantas solidarias que echan una raíz a las vecinas que necesitan agua o alimento, otras a las que les gusta desayunar carne, o cocoteros aventureros que surcan los mares del Sur, cual piratas. ¿Tiene dudas sobre si la planta que contempla en su salón es fascinante? Los siguientes 10 argumentos se las pueden despejar.

Las plantas son inteligentes Tras las hojas y raíces de las plantas que habitan en nuestra casa hay un mundo fascinante de estrategias para sobrevivir y tener presencia en el planeta. Los seres vegetales utilizan técnicas sorprendentes para transportar su polen lo más lejos posible. “Hay plantas que se dispersan por el viento, otras por el agua o a través de los animales, pegadas a su piel, pelo o pezuñas. De hecho, el velcro, es un invento copiado del mundo vegetal”, añade Pardo. La capacidad de adaptación de los seres vegetales es sorprendente y una característica inherente a la inteligencia. “Son brillantes a la hora de adoptar soluciones frente a las dificultades inherentes a su existencia y conscientes de lo que son y de lo que las rodea”, añade Mancuso.

2. Las plantas son inteligentes Las plantas son inteligentes Tras las hojas y raíces de las plantas que habitan en nuestra casa hay un mundo fascinante de estrategias para sobrevivir y tener presencia en el planeta. Los seres vegetales utilizan técnicas sorprendentes para transportar su polen lo más lejos posible. “Hay plantas que se dispersan por el viento, otras por el agua o a través de los animales, pegadas a su piel, pelo o pezuñas. De hecho, el velcro, es un invento copiado del mundo vegetal”, añade Pardo. La capacidad de adaptación de los seres vegetales es sorprendente y una característica inherente a la inteligencia. “Son brillantes a la hora de adoptar soluciones frente a las dificultades inherentes a su existencia y conscientes de lo que son y de lo que las rodea”, añade Mancuso.

3. Hablan entre ellas y con los animales La comunicación entre las plantas también tiene sus propios códigos. “Pero no por ser diferentes, resultan menos elaborados o eficaces que los nuestros”, comenta el etnobotánico Manuel Pardo que menciona “la riquísima variedad de señales: olfativas o visuales” que utilizan las plantas para mandar mensajes como: "acércate, huéleme, come mi sabroso polen". Las plantas también comunican señales de socorro para sobrevivir. Es el caso que describe Daniel Chamovitz, investigador y director del Centro Manna para la Biociencia de las Plantas de la Universidad de Tel Aviv (Israel). Hay árboles, como las acacias, que cuando detectan la invasión de insectos o mamíferos herbívoros que ponen en riesgo su vida, liberan feromonas que dan la señal, incluidos los árboles vecinos, para liberar sustancias químicas que repelen a los invasores. El olor y el color son dos potentes recursos florísticos a la hora de mandar señales olfativas (feromonas) y visuales. Cuando acercamos la nariz a una orquídea, nos sentimos igual de atraídos que un insecto que se impregna de su perfume para atraer a la hembra de su especie. No es casualidad que los perfumes humanos emulen las fragancias de las flores y utilicen sus aromas para gustar. Las flores son las grandes alquimistas de los aromas.

Se sienten a gusto entre hermanos. La genética vegetal es similar a la de los animales. La petunia tiene madre, padre, hermanos y su propia prole. Una genealogía aplicable a las plantas que los botánicos conocen bien: “Designamos a menudo como madre o hija a las plantas a la hora de referirnos a ellas”, apunta Pablo Vargas, del Real Jardín Botánico de Madrid. Las especies vegetales buscan la compañía de sus parientes para encontrar seguridad y protección. “Las plantas hablan entre ellas, reconocen a sus familiares y dan pruebas de tener caracteres distintos. Al igual que en el reino animal, en el vegetal, existen plantas oportunistas, generosas, honestas y falaces, que recompensan a quienes les ayudan y castigan a quienes tratan de lastimarlas”, asegura Stefano Mancuso en su libro  Sensibilidad e inteligencia en el mundo vegetal .

5. Raíces, hojas y tallos con lazos familiares Se sienten a gusto entre hermanos. La genética vegetal es similar a la de los animales. La petunia tiene madre, padre, hermanos y su propia prole. Una genealogía aplicable a las plantas que los botánicos conocen bien: “Designamos a menudo como madre o hija a las plantas a la hora de referirnos a ellas”, apunta Pablo Vargas, del Real Jardín Botánico de Madrid. Las especies vegetales buscan la compañía de sus parientes para encontrar seguridad y protección. “Las plantas hablan entre ellas, reconocen a sus familiares y dan pruebas de tener caracteres distintos. Al igual que en el reino animal, en el vegetal, existen plantas oportunistas, generosas, honestas y falaces, que recompensan a quienes les ayudan y castigan a quienes tratan de lastimarlas”, asegura Stefano Mancuso en su libro Sensibilidad e inteligencia en el mundo vegetal.

6. Las plantas duermen El descanso es esencial para su ciclo vital. Al igual que para los animales, sus biorritmos obedecen a los ciclos luminosos del planeta. Las plantas necesitan la luz solar para que su metabolismo funcione de manera adecuada y puedan llevar a cabo la fotosíntesis (proceso químico a través del que la planta obtiene nutrientes). Por la noche, las plantas reposan (aunque también hay especies nocturnas) para redistribuir las sustancias químicas que han obtenido durante el día.

7. Juegan e interactúan Juegan e interactúan Lo hacen para desarrollar y entrenar sus hojas y tallos. Las plantas tienen comportamiento social o gregario. Una multitud de girasoles puede comportarse como un solo individuo por el bien de la comunidad. Es un caso similar del comportamiento de una colonia de hormigas, un banco de peces o una bandada de pájaros. Pero, además, según explica Mancuso en su libro Sensibilidad e inteligencia en el mundo vegetal: las plantas tienen una faceta lúdica; los girasoles jóvenes utilizan sus brotes para entrenar sus pequeñas raíces, tallos y hojas con el fin de seguir al sol en sus movimientos celestes.

8. Las plantas se mueven y mucho Hay especies de plantas que tienen más movilidad que otras. Todo depende del espacio que necesiten trasladarse o viajar para sobrevivir y cubrir sus necesidades vitales. Podemos encontrar, desde los discretos movimientos o nastias de un geranio que busca la luz del sol en el jardín, hasta las palmeras con raíces enormes, similares a las patas de una araña, que son capaces de desplazarse hasta un metro al año en busca de la luz solar. La Mimosa púdica, que reacciona al tacto con un movimiento fulminante o la que atrapa una mosca (planta carnívora) con su boca vegetal en cuestión de una fracción de segundo. “Hay plantas que viajan de Polo Norte a Polo Sur y otras que, como los cocos, se trasladan distancias kilométricas a través del mar hasta llegar a una playa donde echar raíces”, explica Pablo Vargas, investigador del CSIC.

9. Algunas son como fábricas químicas Peyote, ayahuasca o adormidera (de la que se obtiene el opio y sus derivados, como la morfina) son algunos nombres de las alquimistas vegetales que crean sustancias que “resultan ser un veneno defensivo frente a depredadores e invasores, pero que en su justa dosis, se convierten en aliados para su uso terapéutico”, explica Manuel Pardo. Y es que, las plantas son “fábricas químicas con un metabolismo muy complejo, capaces de elaborar colores, olores y muchos tipos de sustancias”, matiza Pardo. Pequeñas boticas verdes para aliviar enfermedades, como el malestar estomacal, afecciones dermatológicas o alteraciones del sueño. En el mundo vegetal “existen alrededor de 35.000 especies de plantas medicinales, que representan el 15% del total de las especies vegetales del planeta, y todavía quedan muchas por descubrir”, apunta Manuel Pardo. Manzanilla, para el mal de estómago, tila para dormir como un bebé, quina contra la malaria o aloe vera para tener una piel sana.

CAROLINA PINEDO

 

 

Uno de los mayores icebergs de la historia, del tamaño de 10 urbes como Madrid o de cuatro como Ciudad de México, se ha desgajado de la Antártida. El bloque de hielo, de 5.800 kilómetros cuadrados y un billón de toneladas, será probablemente bautizado como A68, según los científicos del proyecto Midas, una misión británica que investiga los efectos del calentamiento global en el continente helado.

“Es uno de los mayores icebergs registrados y su futuro es difícil de predecir. Puede mantenerse como una sola pieza, pero es más plausible que se rompa en varios fragmentos. Una parte del hielo puede permanecer en la zona durante décadas, mientras que otras partes podrían ir a la deriva hacia el norte”, explica en un comunicado el glaciólogo Adrian Luckman, líder del proyecto Midas. Hace una semana, la Agencia Espacial Europea (ESA) alertó de que el iceberg podría suponer “un peligro para el tráfico marítimo”.

"No somos conscientes de ningún vínculo con el cambio climático inducido por el ser humano", subraya el glaciólogo Martin O’Leary

El iceberg se ha desgajado de la barrera Larsen C, una plataforma de hielo flotante pegada a la Antártida occidental, al sur del continente americano. No se espera que cambie el nivel del mar, al igual que un cubito de hielo ya presente en un vaso de agua no modifica el volumen total al derretirse.

Los científicos del proyecto Midas calculan que el iceberg se separó de la Antártida en algún momento entre el lunes 10 de julio y este miércoles. El desgajamiento final se ha detectado hoy gracias al satélite Aqua de la NASA. Investigadores de la ESA han calculado que los pedazos del iceberg podrían llegar incluso a las islas Malvinas, un territorio británico a unos pocos cientos de kilómetros de las costas argentinas.

“Aunque se trata de un evento natural, y no somos conscientes de ningún vínculo con el cambio climático inducido por el ser humano, el desgajamiento coloca a la plataforma de hielo [Larsen C] en una situación muy vulnerable”, reflexiona Martin O’Leary, otro glaciólogo del proyecto Midas. La pérdida del iceberg reduce un 12% la superficie total de Larsen C.

Como explicaba la semana pasada el geólogo español Jerónimo López, el desprendimiento de A68 debilita el frente de la barrera de hielo, que actúa como un muro de contención frente al empuje de los glaciares que están detrás. “Ese hielo sí que está sobre el continente y puede aumentar el nivel del mar si se derrite. Ahí está la relevancia de este fenómeno”, advirtió López, expresidente del máximo órgano internacional de la investigación antártica, el SCAR.

 AGENCIAS

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